“El fin último del gobierno no es imponer restricciones, sino hacer el bien.”
Rufus Choate fue un abogado y orador estadounidense del siglo XIX, conocido por su notable elocuencia y por su influencia en la práctica legal y la política de su época.
1799 – 1859
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Significado
Sobre el propósito del poder público
Rufus Choate, orador y jurista del siglo XIX, plantea que la razón de ser del gobierno excede la mera imposición de límites. Desde esa perspectiva, las leyes y las instituciones deben orientarse hacia la promoción del bienestar colectivo, la justicia y la protección de condiciones que permitan a las personas prosperar. Esa visión sitúa al Estado como instrumento moral: su legitimidad depende de resultados positivos, no solo del mantenimiento del orden.Implicaciones para la política y la ley
Adoptar esa premisa cambia prioridades: la seguridad jurídica, la educación, la salud y la reducción de desigualdades pasan a ser objetivos centrales. Al mismo tiempo surge una tensión inevitable entre hacer el bien y evitar la coerción excesiva o la arbitrariedad; por eso son cruciales límites institucionales, transparencia y participación ciudadana. Pensar el gobierno con vocación de servicio obliga a equilibrar eficacia y respeto por las libertades, porque el bien común exige tanto medios eficaces como frenos que impidan el abuso.Frases relacionadas
“Los pueblos a quienes no se hace justicia se la toman por sí mismos más tarde o más pronto.”
“La aceptación de la opresión por parte del oprimido acaba por ser complicidad; la cobardía es un consentimiento; existe solidaridad y participación vergonzosa entre el gobierno que hace el mal y el pueblo que lo deja hacer.”
“La democracia es el proceso que garantiza que no seamos gobernados mejor de lo que nos merecemos.”
“Con tanto ardor deben los ciudadanos pelear por la defensa de las leyes, como por la de sus murallas, no siendo menos necesarias aquéllas que éstas para la conservación de una ciudad.”
Más frases de Rufus Choate
“No hemos erigido templos nacionales excepto el Capitolio; no consultamos más oráculo común que la Constitución.”
“El coraje de Nueva Inglaterra fue el 'coraje de la conciencia'. No llegó a esa pasión insana y terrible: el amor por la guerra en sí misma.”
“Había un Estado sin rey ni nobles; había una iglesia sin obispo; había un pueblo gobernado por magistrados serios que él mismo había elegido, y por leyes iguales que había promulgado.”
“Todo lo que sucede en el mundo de la Naturaleza o del Hombre —toda guerra; toda paz; cada hora de prosperidad; cada hora de adversidad; cada elección; cada muerte; cada vida; todo éxito y todo fracaso— todo cambio, — toda permanencia, — la hoja perecida; la inefable gloria de las estrellas, — todas las cosas hablan la verdad al espíritu pensativo.”
“Feliz es el que ha acumulado en su juventud, y ha mantenido firme en toda fortuna, un amor genuino y apasionado por la lectura.”