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Significado
La dignidad frente al sufrimiento merecido
Corneille plantea una jerarquía moral del dolor. Sufrir por circunstancias ajenas a nuestra voluntad resulta tolerable, incluso noble; en cambio, padecer las consecuencias de nuestras propias faltas representa una humillación mayor. El dramaturgo francés captura la angustia de quien se debate entre dos males: uno impuesto por el destino y otro que sería culpa propia. La cita revela una mentalidad donde la responsabilidad importa más que la intensidad del sufrimiento mismo.
El contexto barroco de Corneille enfatizaba la voluntad como fuerza transformadora. Aceptar pasivamente lo que no podemos controlar muestra entereza; en cambio, merecería el castigo quien actuase mal sabiendo las consecuencias. Esta distinción es fundamental: no se trata simplemente de evitar el dolor, sino de preservar la propia dignidad personal. Quien sufre injustamente mantiene su integridad moral intacta.
La reflexión adquiere vigencia contemporánea al cuestionar cómo enfrentamos nuestras responsabilidades. ¿Preferimos cargar con culpa autoinfligida antes que reconocer nuestros errores? Corneille sugiere que la verdadera fortaleza radica en aceptar lo inevitable mientras se rechaza lo evitable que resulte del propio desvío moral.
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“Cuando fuiste martillo no tuviste clemencia, ahora que eres yunque, ten paciencia”
“He ofendido a Dios y a la humanidad porque mi trabajo no tuvo la calidad que debía haber tenido”
“Quien se excusa, se acusa.”
“La buena conciencia admite testigos; la malvada se agita y se conturba aún en la soledad.”
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