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Significado
La lengua como compensación de la debilidad
Miguel Delibes, el escritor vallisoletano, captura aquí una verdad incómoda sobre la naturaleza humana. Cuando alguien carece de poder real, de capacidad para actuar o transformar su entorno, tiende a refugiarse en la palabrería. Las palabras se vuelven arma y escudo: permiten simular fuerza, llenar vacíos, proyectar autoridad que el cuerpo o las acciones no poseen. La lengua excesiva, entonces, revela una brecha entre lo que se dice y lo que se puede hacer.
Esta observación tiene raíces en la realidad social. Los que carecen de recursos materiales, de influencias o de oportunidades muchas veces desarrollan una verbosidad compensatoria. El chisme, el rumor, la jactancia, las promesas incumplidas funcionan como sustitutos de la verdadera capacidad de cambio. Delibes señala cómo la debilidad estructural genera ruido, no acción.
La implicación más pertinente es práctica: desconfía de quien habla mucho pero actúa poco. La coherencia entre palabras y obras define a las personas que realmente poseen poder. El silencio reflexivo, por el contrario, suele acompañar al que tiene certeza de sus capacidades.
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“Y es que la naturaleza no hace nada en vano, y entre los animales, el hombre es el único que posee la palabra.”
“La naturaleza vuelve a los hombres elocuentes en las grandes pasiones y en los grandes intereses.”
“Una buena parte de los hombres no tiene más vida interior que la de sus palabras, y sus sentimientos se reducen a una existencia oral.”
“¡Qué irónico es que precisamente por medio del lenguaje un hombre pueda degradarse por debajo de lo que no tiene lenguaje!”
Más frases de Miguel Delibes
“Para escribir un buen libro no considero imprescindible haber leído el Quijote. Cervantes, cuando escribió el Quijote, aún no lo había leído”
“Para el que no tiene nada, la política es una tentación comprensible, porque es una manera de vivir con bastante facilidad.”
“Al palpar la cercanía de la muerte, vuelves los ojos a tu interior y no encuentras más que banalidad, porque los vivos, comparados con los muertos, resultamos insoportablemente banales.”
“La máquina ha venido a calentar el estómago del hombre pero ha enfriado su corazón.”
“No existe la felicidad. A lo largo de la vida hay briznas de dicha que se deshacen como pompas de jabón.”