“Quien hace política pacta con los poderes diabólicos que acechan a todo poder.”
Max Weber fue un intelectual alemán —filósofo, economista, jurista, historiador, politólogo y sociólogo— considerado uno de los fundadores de la sociología moderna y de la administración pública. Es conocido por sus estudios sobre la sociología de la religión, el Estado y la economía y por su postura antipositivista.
1864 – 1920
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Significado
La tensión entre medios y fines
Weber señala que la práctica política exige acordar con fuerzas intrínsecas al poder que corrompen intenciones y procedimientos. Esa corrupción no es solo escándalo personal: aparece cuando la eficacia, la burocracia y la lógica del Estado sustituyen criterios morales, cuando los medios se vuelven inevitables y se naturaliza su uso. La famosa distinción entre ética de la convicción y ética de la responsabilidad explica por qué el actor político asume decisiones que hieren principios, buscando resultados colectivos.Dilema moral del ejercicio público
La consecuencia práctica es doble: por un lado, legitima cierta dureza estratégica; por otro, exige mecanismos que limiten el contagio ético. Controles institucionales, transparencia y rendición de cuentas intentan contener las tendencias que Weber llama «diabólicas», porque sin frenos la política termina sirviendo a su propia lógica de poder. La reflexión obliga a admitir que gobernar implica riesgos morales y que la virtud pública requiere tanto prudencia como instrumentos que los mitiguen.Frases relacionadas
“Las costumbres hacen las leyes, las mujeres hacen las costumbres; las mujeres, pues, hacen las leyes.”
“Cuando se alza un poder ilegítimo, para legitimarlo basta reconocerlo.”
“Todo el que quiere hacer el bien a la raza humana siempre termina en la intimidación universal.”
“Ningún gobierno puede sostenerse sin el principio del temor así como del deber. Los hombres buenos obedecerán a este último, pero los malos solamente al primero.”
Más frases de Max Weber
“El Estado es aquella comunidad humana que reclama para sí (con éxito) el monopolio de la violencia física legítima dentro de un determinado territorio de su propiedad.”
“La verdad es la verdad.”
“Es, sobre todo, el carácter impersonal y económicamente racionalizado (pero por ello mismo éticamente irracional) de las relaciones puramente comerciales lo que suscita la sospecha, nunca claramente expresada pero cuanto más fuertemente sentida, hacia las religiones éticas.”
“Cuanto más consciente está una religión de su oposición en principio a la racionalización económica como tal, más proclives son sus virtuosos a rechazar el mundo, especialmente sus actividades económicas.”