“Todo lo que poseemos pertenece a Dios; sólo tenemos su uso, conforme a la dirección de nuestro gran Señor y para su honra.”
Clérigo y autor teológico inglés, célebre por sus comentarios bíblicos y escritos que han marcado la tradición protestante.
1662 – 1714
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Significado
Pertenencia y mayordomía
La sentencia coloca la propiedad última fuera del individuo: lo que poseemos se entiende como administrado temporalmente, no como dominio absoluto. Ese giro convierte la relación con los bienes en una responsabilidad ética y espiritual; mantener, usar y disponer adquiere una dimensión de rendición de cuentas. La palabra clave aquí es uso: sirve para subrayar que el tener exige propósito y dirección por encima del interés personal.Raíz histórica y consecuencias prácticas
Proviene de un comentarista bíblico protestante de tradición puritana cuyo horizonte teológico valora la providencia y la honra divina. Aplicado a la vida cotidiana implica limitar el egoísmo, priorizar la generosidad y orientar decisiones económicas hacia el bien común y la lealtad a principios trascendentes. También sugiere que la riqueza puede ser instrumento de alabanza cuando su administración responde a criterios morales y a un sentido de servicio.Frases relacionadas
“¿Por qué he de preocuparme? No es asunto mío pensar en mi. Asunto mío es pensar en Dios. Es cosa de Dios pensar en mi.”
“Al negarnos a aceptar un poder superior inmutable que nos supera, hemos colmado el vacío a golpe de imperativos personales y, súbitamente, nuestra vida se ha vuelto espeluznante.”
“Por mucho que la influencia del Espíritu Santo pueda ser desdeñada y despreciada por muchos, se comprobará que todos los medios que podamos emplear sin él resultarán ineficaces.”
“No pienses que tu oficio sea curar una parte de la enfermedad y que el de Cristo sea curar el resto.”
Más frases de Matthew Henry
“Y, sin embargo, por demasiado buena que parezca para ser verdad, es una buena noticia, digna de toda aceptación.”
“Más de una tentación peligrosa viene a nosotros con colores finos y alegres, que no son más que flor de piel.”
“La manera de preservar la paz en la iglesia es mantener su pureza.”
“Los fideicomisos públicos no deben depositarse en manos de cualquiera hasta que primero se prueben y se declare que son aptos para el oficio que les está encomendado.”
“Lo que tenemos de este mundo en nuestras manos, debemos procurar mantenerlo fuera de nuestros corazones, para que no se interponga entre nosotros y Cristo.”