“Y, sin embargo, por demasiado buena que parezca para ser verdad, es una buena noticia, digna de toda aceptación.”
Clérigo y autor teológico inglés, célebre por sus comentarios bíblicos y escritos que han marcado la tradición protestante.
1662 – 1714
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Significado
Cuando lo increíble resulta real
La sentencia confronta la respuesta automática de desconfianza ante lo sorprendente: sugiere que, aun cuando algo parezca demasiado favorable para creer, puede tratarse de una noticia legítima que merece aceptación. Proveniente de Matthew Henry, comentarista bíblico del siglo XVII-XVIII, el sentido original alude al anuncio de la gracia cristiana; sin embargo la observación trasciende el ámbito religioso y habla de la tensión entre escepticismo y apertura frente a lo positivo.Qué implica recibir la buena novedad
Aceptar esa noticia implica una disposición práctica: permitir que la esperanza y la gratitud entren sin convertir la prudencia en cinismo. No se propone credulidad automática; conviene contrastar, observar resultados y dejar que los hechos confirmen la bondad percibida. En términos humanos es un llamado a equilibrar sospecha y confianza, a reconocer que lo extraordinario puede ser verdadero y digno de recibimiento.Frases relacionadas
“Las nubes y la oscuridad nos rodean, pero el cielo es justo y el día de la victoria, sin duda, llegará cuando se reivindiquen la justicia y la verdad.”
“El Cristianismo, no sólo es capaz de inferir las verdades lógicas, sino qué, cuando sobreviene el absurdo, sabe acertar -digámoslo así- las verdades ilógicas.”
“Duda que sean fuego las estrellas, duda que el sol se mueva, duda que la verdad sea mentira, pero no dudes jamás de que te amo.”
“Tener fe significa no querer saber la verdad.”
Más frases de Matthew Henry
“Todo lo que poseemos pertenece a Dios; sólo tenemos su uso, conforme a la dirección de nuestro gran Señor y para su honra.”
“Más de una tentación peligrosa viene a nosotros con colores finos y alegres, que no son más que flor de piel.”
“La manera de preservar la paz en la iglesia es mantener su pureza.”
“Los fideicomisos públicos no deben depositarse en manos de cualquiera hasta que primero se prueben y se declare que son aptos para el oficio que les está encomendado.”
“Lo que tenemos de este mundo en nuestras manos, debemos procurar mantenerlo fuera de nuestros corazones, para que no se interponga entre nosotros y Cristo.”