“Cuando el objeto del sentido es muy violento, hiere al sentido de inmediato, de modo que el sentido, tras su ocurrencia, no puede discernir inmediatamente sus objetos más débiles. Así, un brillo extremo ofende al ojo, y un ruido muy fuerte ofende al oído. La mente, sin embargo, es otra; por su objeto más excelso no es herida ni confundida. Antes bien, después de conocer este objeto distingue las cosas inferiores inmediatamente con más claridad y con más verdad.”

Marsilio Ficino
Marsilio Ficino

Sacerdote y filósofo renacentista italiano, protegido de Cosme de Médici y de Lorenzo de Médici, impulsor del renacimiento del neoplatonismo y dirigente de la Academia platónica florentina.

1433 – 1499

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Significado

Fatiga de los sentidos

Ficino observa que los órganos sensibles pueden resultar lesionados por estímulos excesivos, lo que impide la percepción inmediata de impresiones más débiles. Un resplandor intenso ciega momentáneamente la vista; un estruendo ahoga los matices del oído. Aquí se plantea una diferencia funcional: los sentidos tienen umbrales y se saturan, de modo que la violencia de un objeto apaga su capacidad selectiva y bloquea la atención a lo débil o sutil.

Iluminación de la inteligencia

Por contraste, la mente responde diferente ante lo supremo: no queda desorientada, sino que aclara. En la tradición neoplatónica de Ficino, la contemplación de un objeto elevado —lo divino o lo universal— hace que las cosas menores se reconozcan con mayor nitidez y verdad. Implicación práctica: buscar principios elevados no empobrece la observación de lo concreto; antes bien, la enriquece y ordena la experiencia. Esto conecta epistemología y vida espiritual: comprender lo alto transforma y esclarece lo bajo.

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