“Puede que no siempre sea fácil, conveniente o políticamente correcto defender la verdad y la razón, pero es lo que hay que hacer. Siempre.”
M. Russell Ballard es un empresario y líder de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, miembro del Quórum de los Doce Apóstoles desde 1985 y considerado por los fieles como profeta, vidente y revelador; fue misionero en Inglaterra, presidió la Misión Toronto-Canadá en 1974 y es nieto de los apóstoles Melvin J. Ballard y Hyrum M.
1928
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Significado
Coraje intelectual y moral
La frase subraya una postura de firmeza: defender la verdad y la razón aunque resulte incómodo, impopular o costoso. Es un llamamiento a priorizar la coherencia epistemológica y ética sobre la conveniencia inmediata; exige valentía para confrontar prejuicios, reconocer errores y mantener argumentos sustentados en evidencia. La insistencia en la constancia implica que actuar así no es ocasional sino hábito, una disciplina del pensamiento y del carácter.Contexto y efectos prácticos
Proveniente de un líder religioso que habla a una comunidad de fe, el enunciado busca orientar comportamientos públicos y privados hacia la honestidad intelectual. En la práctica, adoptar esa norma conlleva tensiones: conflictos sociales, presión política y riesgo de aislamiento. A largo plazo, sin embargo, la lealtad a la verdad fortalece la confianza institucional y la integridad personal, y convierte el diálogo público en un espacio más verosímil y responsable.Frases relacionadas
“Puesto que una buena causa puede ser defendida con malos argumentos, después de responder a los malos argumentos de la posición ajena presenta evidencia positiva para la tuya.”
“Seguir adelante preguntando si los hechos relatados por los cuatro evangelistas han sido demostrados por evidencia competente y satisfactoria nos lleva, en primer lugar, a tener en cuenta de qué lado recae la responsabilidad de demostrar la credibilidad de los testigos.”
“La pretensión de verdad o corrección implica una pretensión de fundamentabilidad. Quien presenta algo como aseveración y, al mismo tiempo, afirma que no existe ninguna razón para lo que asevera, quizás ni siquiera formula una auténtica aseveración. En todo caso, su aseveración es necesariamente defectuosa. A la pretensión de fundamentabilidad corresponde el deber argumentativo de fundamentar lo aseverado cuando así se le requiera, o de presentar las razones por las que se niega a hacerlo.”
“Aunque cincuenta millones de personas digan la misma tontería, ésta sigue siendo una tontería”