“En cuanto nace la virtud, nace contra ella la envidia, y antes perderá el cuerpo su sombra que la virtud su envidia.”

Leonardo Da Vinci
Leonardo Da Vinci

pintor, escultor e inventor italiano

1452-1519

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Significado

El precio invisible de la excelencia

Leonardo Da Vinci percibía una verdad incómoda: la virtud y la envidia son gemelas inseparables. Cuando alguien destaca por su talento, integridad o logros, inevitablemente genera recelo en quienes lo rodean. La envidia no llega después como un efecto secundario, sino que emerge simultáneamente con la virtud misma. Este fenómeno es tan inevitable como la sombra que sigue al cuerpo bajo la luz.

La comparación del florentino resulta penetrante: mientras el cuerpo y su sombra son indisociables, así también la virtud carga con la envidia como su compañera permanente. Quien aspira a la excelencia debe aceptar que será objeto de resentimiento, crítica velada y oposición silenciosa. No porque haya actuado mal, sino simplemente por haber actuado bien.

Las implicaciones son claras: la virtud tiene un costo social frecuentemente ignorado. Muchos renuncian a sobresalir no por incapacidad, sino por el desgaste emocional que conlleva. Comprender esto permite distinguir entre el rechazo legítimo y la envidia infundada, decisión crucial para quien decide perseguir la excelencia sin abandonar el camino.

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