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Significado
El precio invisible de la excelencia
Leonardo Da Vinci percibía una verdad incómoda: la virtud y la envidia son gemelas inseparables. Cuando alguien destaca por su talento, integridad o logros, inevitablemente genera recelo en quienes lo rodean. La envidia no llega después como un efecto secundario, sino que emerge simultáneamente con la virtud misma. Este fenómeno es tan inevitable como la sombra que sigue al cuerpo bajo la luz.
La comparación del florentino resulta penetrante: mientras el cuerpo y su sombra son indisociables, así también la virtud carga con la envidia como su compañera permanente. Quien aspira a la excelencia debe aceptar que será objeto de resentimiento, crítica velada y oposición silenciosa. No porque haya actuado mal, sino simplemente por haber actuado bien.
Las implicaciones son claras: la virtud tiene un costo social frecuentemente ignorado. Muchos renuncian a sobresalir no por incapacidad, sino por el desgaste emocional que conlleva. Comprender esto permite distinguir entre el rechazo legítimo y la envidia infundada, decisión crucial para quien decide perseguir la excelencia sin abandonar el camino.
Frases relacionadas
“Nadie que confía en sí, envidia la virtud del otro.”
“El daño que hacemos no nos trae tantas persecuciones y odios como nuestras buenas cualidades.”
“La verdadera prueba de que se ha nacido con grandes cualidades estriba en haber nacido sin envidia.”
“¡Oh envidia, raíz de infinitos males y carcoma de las virtudes!.”
Más frases de Leonardo Da Vinci
“El sentido común es el que juzga las cosas que le dan los otros sentidos”
“La pintura es poesía que se ve más que se siente, la poesía es pintura que se siente más que se ve”
“La ciencia más útil es aquella cuyo fruto es el más comunicable”
“La sabiduría es hija de la experiencia”
“Nada nos engaña tanto como nuestro propio juicio”