“Estoy indignado porque este apasionado profeta de la paz, y tantos otros, no están aquí con nosotros: vivimos en un mundo demasiado violento.”
Kevin Spacey es un actor y director estadounidense, ganador de dos premios Óscar y reconocido por su trabajo en cine y teatro.
1959
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Significado
Dolor por las voces que faltan
La frase expresa una mezcla de rabia y pena ante la ausencia de defensores de la paz que han sido silenciados por la violencia. Hay en ello una constatación sencilla: la brutalidad no solo mata cuerpos, también elimina ideas y ejemplos vivientes. La indignación se dirige tanto contra los agresores como contra la inercia colectiva que permite que esos vacíos se mantengan.Tensión pública y responsabilidad
Que lo diga una figura conocida añade otra capa: la pérdida de líderes pacíficos se vuelve noticia y símbolo al mismo tiempo. La implicación ética es clara: cuando la violencia prevalece, el debate público se empobrece y se multiplican las pérdidas futuras. Queda implícita una llamada a vigilar cómo reaccionan las instituciones y las comunidades, y a cuidar las voces que sostienen la posibilidad de resolver los conflictos sin recurrir a la fuerza.Frases relacionadas
“La paz no puede mantenerse por la fuerza. Solamente puede alcanzarse por medio del entendimiento.”
“La humanidad no puede liberarse de la violencia más que por medio de la no violencia.”
“Me opongo a la violencia, porque cuando parece causar el bien éste sólo es temporal, el mal que causa es permanente.”
“La espiral de la violencia sólo la frena el milagro del perdón.”
Más frases de Kevin Spacey
“A veces la persona más lógica es la que llamamos loca.”
“Lo que siempre resulta sorprendente de las obras escritas en otro siglo es lo extraordinariamente elásticas que son.”
“Cuando escuchas la forma en que Shakespeare aborda las relaciones, por ejemplo, aunque las palabras puedan sonar extrañas al principio, en realidad son tan accesibles, las motivaciones tan claras, las resonancias tan contemporáneas.”
“Si lo pones en un contexto moderno —podríamos estar en un lugar con alguien como Gaddafi o Mubarak— se hace evidente cómo Ricardo III resuena con ese tipo de personalidad, con los medios y la manipulación, las alianzas y los celos mezquinos.”
“Si estás viendo una película en la televisión, ya no se trata de una película; ¿no la estás viendo en un teatro? Si miras un programa de televisión en tu iPad, ¿ya no es un programa de televisión? El dispositivo y la duración son irrelevantes; las etiquetas no sirven para nada, excepto quizá para los agentes, gestores y abogados, que usan esas etiquetas para hacer negocios.”