“Los acompañantes, incluso en sus días de gloria, casi nunca son capaces de hacer cumplir la moralidad; lo que hacen es obligar a la inmoralidad a ser discreta. Esto no es una pequeña contribución.”
Periodista y escritora estadounidense especializada en etiqueta y comportamiento social, conocida por su seudónimo Miss Manners y por su columna de consejos de etiqueta divulgada en numerosos diarios, donde combina humor y análisis sobre buenas maneras y costumbres.
1938
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Significado
La etiqueta como cortina
Judith Martin, conocida por su columna sobre etiqueta, observa que quienes acompañan a otros no tienen la capacidad de transformar el carácter moral de los actos; su tarea práctica consiste en hacer que las faltas pasen inadvertidas. Esa función, presentada con su habitual ironía, apunta a la diferencia entre corregir conductas y modular su visibilidad. La etiqueta actúa como un filtro: suaviza lo escandaloso y preserva la convivencia sin exigir conversión moral.Doble cara de la discreción
La consecuencia es ambivalente: por un lado, la discreción reduce el daño público, evita humillaciones y mantiene redes sociales operativas; por otro, puede convertirse en complicidad que perpetúa abusos al ocultarlos. El argumento plantea una pregunta ética práctica: ¿hasta qué punto la paz social justifica proteger lo reprobable? Martin describe así una contribución menor en apariencia pero con efectos duraderos sobre la responsabilidad colectiva.Frases relacionadas
“La virtud es una disposición voluntaria adquirida, que consiste en un término medio entre dos extremos malos, el uno por exceso y el otro por defecto.”
“Hasta los sentimientos buenos, si se exaltan en demasía, son capaces de conducirnos a errores deplorables.”
“Una conducta desordenada se parece a un torrente invernal de corta duración.”
“Ni la sociedad, ni el hombre, ni ninguna otra cosa deben sobrepasar para ser buenos los límites establecidos por la naturaleza.”
Más frases de Judith Martin
“Si no puedes ser amable, al menos sé vago.”
“La vida civilizada empieza con un huevo cocido sentado erguido en una huevera.”
“Ciertamente; cuando llegue el Día del Juicio, Miss Manners también tendrá reglas de etiqueta para eso.”
“Con cuchillo y tenedor. Un cuchillo de fruta y un tenedor de ostras, para ser específicos. ¡Dios mío, a qué está llegando el mundo! Miss Manners no tiene inconveniente en explicar los detalles de la vida cortesana, pero considera que cualquiera que no tenga el sentido de coger una patata frita y metérsela en la boca probablemente no debería andar suelto por las calles.”
“Miss Manners duda que exista en el mundo algo como una bostónica elegantemente vestida que se tambalee por la habitación y se lance de cara a un cuenco de guacamole mientras simultáneamente desabrocha su corpiño. Por lo tanto, a Miss Manners le resulta un poco difícil preparar una regla general para lidiar con esa eventualidad.”