“Dios se deja conquistar por el humilde y rechaza la arrogancia del orgulloso.”

Juan Pablo II
Juan Pablo II

Papa de la iglesia católica.

1920 – 2005

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Significado

La humildad como puerta a lo divino

Juan Pablo II plantea una paradoja sobre la relación entre Dios y el ser humano. Según esta perspectiva, la apertura espiritual no llega por la fuerza ni por la prepotencia, sino por la disposición del corazón. La humildad funciona como una llave: quien reconoce sus limitaciones y se acerca sin pretensiones encuentra respuesta. Por el contrario, quien se enorgullece de sus logros o se considera autosuficiente construye un muro que lo mantiene alejado de lo trascendente. El papa enfatiza que Dios favorece a quienes tienen los pies en la tierra.

Implicaciones prácticas y espirituales

Esta idea tiene raíces profundas en la tradición cristiana, presente ya en los evangelios. Implica que la arrogancia intelectual, material o moral genera un aislamiento involuntario. El humilde, al reconocer su vulnerabilidad, abre espacios para la transformación y la gracia. No se trata meramente de una virtud social, sino de una condición necesaria para la experiencia espiritual auténtica. La cita cuestiona nuestras obsesiones contemporáneas por el éxito y el reconocimiento, sugiriendo que el verdadero poder radica en la vulnerabilidad consciente.

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