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Significado
La razón como fundamento del orden legal
John Dewey plantea una equivalencia provocadora: el pensamiento racional y el sistema normativo que rige una sociedad proceden de la misma fuente. No se trata de una identidad casual. Para Dewey, las leyes carecen de legitimidad si no emergen de procesos racionales rigurosos, donde se evalúan consecuencias, se contrastan argumentos y se busca el bien común. Una ley irracional, caprichosa o arbitraria pierde su carácter vinculante justamente porque abandona la razón que debería sostenerla.
Implicaciones para la democracia y la justicia
Esta perspectiva tiene consecuencias profundas. Implica que los ciudadanos poseen el derecho y la responsabilidad de cuestionar leyes cuando carecen de fundamento lógico o cuando la razón revela sus falacias. Las instituciones legales no pueden escudarse en la tradición o la autoridad si no resisten el escrutinio del pensamiento crítico. Dewey, pragmatista, creía que la validez de cualquier norma depende de su capacidad para resolver problemas reales y mejorar la experiencia humana compartida.
Frases relacionadas
“Se piensa que lo justo es lo igual, y así es; pero no para todos, sino para los iguales. Se piensa por el contrario que lo justo es lo desigual, y así es, pero no para todos, sino para los desiguales.”
“Venceréis, pero no convenceréis. Venceréis porque tenéis sobrada fuerza bruta; pero no convenceréis, porque convencer significa persuadir. Y para persuadir necesitáis algo que os falta: razón y derecho en la lucha.”
“Las leyes inútiles debilitan a las necesarias.”
“Cuando hayas de sentenciar procura olvidar a los litigantes y acordarte sólo de la causa.”
Más frases de John Dewey
“Se pueden tener hechos sin pensar, pero no podemos pensar sin hechos”
“Todo gran avance en la Ciencia es el resultado de una nueva audacia de la imaginación”
“Nosotros recordamos, naturalmente, lo que nos interesa y porque nos interesa.”
“La función intelectual de las dificultades es la de conducir a hombres y mujeres a pensar.”
“Las sensaciones no son parte de ningún conocimiento, bueno o malo, superior o inferior. Son, más bien, provocaciones incitantes, ocasiones para un acto de indagación que ha de terminar en conocimiento.”