“Las iglesias deberían ser dirigidas por hombres, específicamente por quienes pagan las cuentas.”
Jeffrey Albert Tucker es vicepresidente editorial del Instituto Ludwig von Mises y webmaster de Mises.org; además es académico adjunto del Mackinac Center, profesor en Acton University, anarcocapitalista, dirige Laissez Faire Books desde 2012 y compiló una bibliografía anotada de Henry Hazlitt.
1963
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Significado
Dinero, autoridad y práctica religiosa
La frase reduce la gobernanza eclesial a una relación de pago: quienes sufren la carga económica son los que obtienen el mando, y además se exige que sean hombres. Con esa combinación se cruzan dos ejes de poder —autoridad patriarcal y control por financiación— que transforman la comunidad espiritual en una estructura transaccional. La afirmación provoca porque sustituye criterios teológicos o vocacionales por criterios contables y de género.Alcances culturales y polémica
Firmada por un pensador vinculado al liberalismo económico, aparece como una observación provocadora sobre quién realmente dicta las reglas en las instituciones religiosas. Si se toma en serio, privatiza decisiones, margina voces no financiadoras y refuerza jerarquías. Si fue intencionalmente irónica, funciona como espejo: revela cómo el dinero y los prejuicios de género pueden usurpar la legitimidad moral. El debate que suscita pone en tensión propiedad, servicio y autoridad en la vida religiosa.Frases relacionadas
“No creo en Dios, creo en mí misma... No concibo una figura divina, a Dios en este caso, como algo moralista. Dios no es la palabra correcta para lo que quiero decir. Diosa, quizá sí. Lo planteo para relativizar el poder masculino. Hagamos una mezcla. Si algo no me gusta de las religiones es precisamente que han sido creadas y utilizadas por las clases dominantes para someter a los demás precisamente machacando su orgullo y aconsejándoles humildad”
“Quiero que simplemente permitan que una ola de intolerancia los invada. Quiero que permitan que una ola de odio los invada. Sí, el odio es bueno... Nuestro objetivo es una nación cristiana. Tenemos un deber bíblico; Dios nos ha llamado a conquistar este país. No queremos igualdad de tiempo. No queremos pluralismo.”
“Los Estados americanos han avanzado mucho en auxiliar el progreso de la verdad; pero se han quedado cortos respecto a la perfección. Deberían haber otorgado a todo ciudadano honesto un derecho igual para disfrutar de su religión y un título igual a todos los emolumentos civiles, sin obligarlo a declarar su religión. Toda intromisión del poder civil en la regulación de la opinión es un intento impío de sustraer a la Deidad sus propios asuntos; y toda preferencia concedida a cualquier denominación religiosa es, hasta cierto punto, esclavitud y fanatismo.”
“Renuncié a mi trono para mostrar a las masas que no existe algo llamado derecho divino, que nadie desciende del cielo para gobernar al pueblo.”
Más frases de Jeffrey Tucker
“Todos los que viven en las zonas fronterizas del país saben que la inmigración ilegal es una fuente importante de crimen y de diversos desórdenes sociales.”
“En la dinámica de la vida universitaria de hoy, los códigos anti-racistas no tratan realmente de imponer una especie de etiqueta social de aplicación universal. Se trata del poder ejercido por unos sobre otros.”
“Si te consideran racista, debes haberlo sido siempre; tu racismo ha sido desenterrado y revelado, no simplemente detectado en un solo incidente. Tampoco hay esperanza de rehabilitación. Toda tu vida, toda tu existencia, está manchada. Es una táctica maoísta para deshumanizar y destruir a tus oponentes.”
“Es cierto que, para interpretar el papel, para convertirse en verdaderos swing kids, los hombres deben volverse hipermasculinos ('cats') y las mujeres ultrafemeninas ('dames'). Mientras que cada desarrollo de la cultura popular durante cinco décadas ha sido un ataque a la diferenciación sexual y, en ese sentido, a la vida, la virtud y la bondad, el regreso del swing representa una adopción de los antiguos roles sexuales y, por tanto, el inicio de los viejos valores culturales.”
“Representa un rechazo consciente de la experiencia fallida de toda la generación del baby boom, que exaltó la horterada por encima de la belleza y la libertad sexual por encima de la liturgia del cortejo.”