“En la sociedad, el hombre sensato es el primero que cede siempre. Por eso, los más sabios son dirigidos por los más necios y extravagantes.”

Jean de la Bruyere
Jean de la Bruyere

escritor francés

1645 - 1696

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Significado

El paradoxo del poder y la sensatez

La Bruyere observa una inversión incómoda en el orden social: quienes poseen mayor lucidez tienden a ceder terreno constantemente, mientras que los menos reflexivos avanzan sin hesitación. El hombre prudente calcula riesgos, considera opiniones ajenas, duda. El necio actúa con convicción inamovible. En negociaciones, conflictos y espacios públicos, esta asimetría psicológica otorga ventaja a quien carece de escrúpulos intelectuales. El sabio paraliza su propia voluntad mediante el análisis; el extravagante la impone sin cuestionarse.

Implicaciones políticas y sociales

Este diagnóstico, formulado en el siglo XVII, revela cómo las estructuras de poder pueden capturadas por individuos mediocres o radicales. No se trata únicamente de temperamento personal. La sensatez requiere energía cognitiva, tolerancia a la incertidumbre, reconocimiento de la complejidad. Estas cualidades debilitan la capacidad de dominar. Los líderes carismáticos, ideólogos rígidos y personajes impulsivos rara vez sufren estas limitaciones. La pregunta incómoda persiste: ¿puede una sociedad verdaderamente sabia gobernarse a sí misma?

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