“Tenemos muchos políticos en el país, quizá los necesarios. No pido más; pero hay gran diferencia entre el político y el estadista. El político piensa en la próxima elección y en el éxito de su partido; el estadista en la próxima generación y en el bien del país. El estadista desea gobernar, el político se contenta con dejarse llevar. El problema del político, por honesto que sea, es que su objetivo principal es ganar la próxima elección para su partido.”
James Freeman Clarke fue un clérigo estadounidense del siglo XIX, destacado por su liderazgo en movimientos religiosos y su influencia en la teología y la educación religiosa en Estados Unidos.
1810 – 1888
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Significado
Brecha temporal
Traza una distinción moral y funcional entre el político y el estadista. Clarke, pensador estadounidense del siglo XIX preocupado por la virtud cívica, señala que uno orienta sus decisiones hacia el calendario electoral y la sobrevivencia partidaria, mientras que el otro piensa en la próxima generación y en el bienestar colectivo a largo plazo. La observación apunta al conflicto entre incentivos inmediatos y responsabilidades duraderas: la democracia puede premiar lo urgente y castigar lo necesario.Consecuencias públicas
El diagnóstico tiene efectos prácticos: si domina la lógica del voto, reformas estructurales quedan pospuestas y la capacidad del Estado para resolver problemas complejos se erosiona. Implícitamente propone cambios institucionales y culturales —mecanismos que valoren la visión a largo plazo, liderazgos dispuestos a asumir costos presentes, y un electorado exigente— para equilibrar la ambición partidaria con el interés nacional duradero.Frases relacionadas
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“Quien cree en la bondad posee la esencia de toda fe. Es un hombre «de alegres ayeres y de mañanas confiadas».”
“No nos atormentemos unos a otros porque no seamos todos iguales, sino creamos que Dios supo mejor lo que hacía al hacernos tan diferentes. Así surgirá la mejor armonía de las aparentes discordias, el mejor afecto de las diferencias, la mejor vida de la lucha, y el mejor trabajo se hará cuando cada uno haga su propia obra y deje que los demás sean y hagan lo que Dios los creó para ser.”
“Debemos ser algo para poder hacer algo, pero también debemos hacer algo para llegar a ser algo. La mejor regla, creo, es esta: si nos resulta difícil hacer el bien, intentemos ser buenos. Si, en cambio, nos resulta difícil ser buenos, intentemos hacer el bien. El ser conduce al hacer, el hacer conduce al ser. Pero por debajo de ambos, como raíz común, está la fe: la fe en Dios, en el hombre, en nosotros mismos, en la superioridad eterna del bien sobre el mal, de la verdad sobre el error, del amor sobre todo egoísmo y todo pecado.”
“La sumisión al deber y a Dios da la más alta energía. Aquel que ha hecho la mayor obra en la tierra dijo que bajó del cielo no para hacer su propia voluntad, sino la voluntad del que lo envió. Quien se alía con Dios está armado con todas las fuerzas del mundo invisible.”
“Como los días de la primavera despiertan en la naturaleza una vitalidad verde y creciente, así cuando la esperanza entra en el alma hace todas las cosas nuevas. Asegura el progreso que predice. Arraigadas en la fe, creciendo hacia el amor; estas forman las tres gracias inmortales del evangelio, cuyas brazos entrelazados y voces concordes derraman gozo y paz sobre nuestra vida humana.”