“En el espíritu de la fe comencemos cada día, y estaremos seguros de «redimir el tiempo» que nos trae, transformándolo en algo definido y eterno. Hay un significado profundo en esta frase del apóstol, redimir el tiempo. Redimimos el tiempo, y no solo lo usamos. Lo transformamos en eternidad viviendo correctamente.”

James Freeman Clarke
James Freeman Clarke

James Freeman Clarke fue un clérigo estadounidense del siglo XIX, destacado por su liderazgo en movimientos religiosos y su influencia en la teología y la educación religiosa en Estados Unidos.

1810 – 1888

Crea una imagen con esta frase

Elige un fondo:

Significado

Comienzo diario y orientación de la fe

Clarke propone que iniciar cada día desde la fe convierte la rutina en una práctica intencional: no se trata de administrar horas, sino de darles dirección y peso moral. Al evocar una fórmula apostólica, sitúa la idea en la tradición cristiana que valora el tiempo como campo de acción ética; la fe actúa como lente que vuelve significativos los actos cotidianos y evita que la vida se disuelva en inercia.

Transformación de lo efímero en perdurable

La implicación es práctica y existencial. Vivir con rectitud y propósito convierte gestos pequeños en huella duradera, de modo que la existencia temporal adquiere carácter permanente a través de amor, trabajo honesto y responsabilidad. Esa visión prioriza la calidad del obrar sobre la mera productividad: cada mañana ofrece la oportunidad de orientar las decisiones hacia lo que permanecerá, trazando un puente entre lo inmediato y lo que trasciende.

Frases relacionadas

Más frases de James Freeman Clarke

James Freeman Clarke

“Debemos ser algo para poder hacer algo, pero también debemos hacer algo para llegar a ser algo. La mejor regla, creo, es esta: si nos resulta difícil hacer el bien, intentemos ser buenos. Si, en cambio, nos resulta difícil ser buenos, intentemos hacer el bien. El ser conduce al hacer, el hacer conduce al ser. Pero por debajo de ambos, como raíz común, está la fe: la fe en Dios, en el hombre, en nosotros mismos, en la superioridad eterna del bien sobre el mal, de la verdad sobre el error, del amor sobre todo egoísmo y todo pecado.”

Ver todas las frases de James Freeman Clarke