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Significado
El ingenio de Benavente sobre la imitación
Jacinto Benavente, dramaturgo español del siglo XX, articula aquí una paradoja mordaz sobre quiénes nos copian. Al bendecir a nuestros imitadores, el autor realiza un giro irónico: mientras creemos que al copiarnos transmiten nuestras virtudes, en realidad heredan nuestros vicios y errores. Benavente disecciona cómo la imitación superficial perpetúa defectos en lugar de mejoramientos. El que copia sin discernimiento asimila tanto los aciertos como los fracasos, amplificando así los últimos.
Implicaciones de la crítica
Esta sentencia cuestiona la validez de la imitación como método de aprendizaje. Los epígonos no se convierten en versiones mejoradas de sus modelos, sino en reproductores de flaquezas ajenas. Benavente señala una verdad incómoda: la admiración superficial genera degradación, no excelencia. Quien replica mecánicamente perpetúa deficiencias en cadena, convirtiéndose en instrumento de difusión de lo peor.
La cita mantiene pertinencia actual frente a la cultura de la imitación digital, donde modelos imperfectos se replican exponencialmente entre generaciones de seguidores acríticos.
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