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Significado
La fragilidad de lo falso
Cicerón, orador romano del siglo I a.C., observó una verdad incómoda sobre la naturaleza humana: la mentira tiene fecha de vencimiento. Cuando fingimos ser quiénes no somos, cuando construimos máscaras sociales o profesionales, estamos apostando a que nadie descubrirá la grieta. Pero las flores marchitas caen inevitablemente. La simulación requiere energía constante, coherencia imposible, y solo necesita fallar una vez para desmoronarse.
Esta reflexión cobra sentido en cualquier contexto donde la autenticidad importa. En la política, las promesas huecas eventualmente chocan con la realidad. En las relaciones personales, la falsedad cansa tanto al que la sostiene como a quien la padece. Lo genuino perdura; lo fabricado, no. Cicerón hablaba desde la experiencia de las intrigas romanas, donde reputaciones se construían y se demolían con palabras, pero su advertencia aplica hoy igual.
La implicación práctica es simple: invertir energía en ser auténticos cuesta menos a largo plazo que mantener un personaje. La verdad tiene una ventaja competitiva que la mentira nunca poseerá: no necesita ser recordada.
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“La ciencia puede descubrir lo que es cierto, pero no lo que es bueno, justo y humano”
Más frases de Cicerón
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“De hombres es equivocarse; de locos persistir en el error”
“No basta con alcanzar la sabiduría, es necesario saber utilizarla”