“Si las leyes fueran constituidas por los hombres, o por las sentencias de los jueces, serían derechos matar, robar, adulterar, etcétera.”

Cicerón
Cicerón

político y escritor latino

106-43 a. C.

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Significado

El fundamento inmutable de la ley

Cicerón plantea una inquietud profunda sobre la naturaleza del derecho. Si las normas dependieran únicamente de decisiones humanas caprichosas o de fallos judiciales arbitrarios, perderían su carácter vinculante. Un magistrado podría declarar lícito el asesinato mañana; otro, condenarlo pasado. Bajo esta lógica, no existiría una brújula moral compartida, y la convivencia se desmoronaría. El filósofo romano defiende que debe haber algo anterior y superior a la voluntad individual: un orden racional que trascienda los intereses particulares.

Implicaciones para la justicia

Esta perspectiva rechaza tanto el relativismo moral como el positivismo legal extremo. Las leyes no son productos arbitrarios, sino reflejos de principios universales accesibles a la razón. Cicerón apuntaba hacia una ley natural que fundamenta toda legislación válida. Hoy, su argumento resuena en debates sobre derechos humanos inalienables. Cuando cuestionamos si una norma es justa, invocamos precisamente ese criterio externo que Cicerón consideraba indispensable: la pregunta sobre qué debería ser permitido, más allá de lo que simplemente es permitido.

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