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Significado
El germen de lo que seremos
Cicerón plantea una idea fundamental sobre la formación del carácter: aquello que anhelamos en la juventud prefigura quiénes llegaremos a ser. Los deseos no son caprichos pasajeros, sino brújulas internas que revelan nuestras inclinaciones morales profundas. Un joven atraído por la justicia, la sabiduría o la generosidad probablemente desarrollará estas cualidades en la madurez. Los impulsos que nos movilizan en esos años formativos, lejos de ser obstáculos, actúan como semillas de virtud.
Esta perspectiva tiene implicaciones educativas y personales significativas. Sugiere que la adolescencia y juventud merecen seria atención, no como etapas que "superaremos", sino como períodos donde se consolida nuestro rumbo ético. Reconocer qué nos atrae genuinamente, más allá de presiones externas, permite entender nuestras tendencias futuras. El consejo romano invita a cultivar deseos nobles desde temprano, sabiendo que modelarán la clase de persona que eventualmente encarnaremos.
Frases relacionadas
“Un joven puede guardarse del vicio pensando continuamente en la enfermedad. Puede guardarse de él pensando continuamente en la Virgen María. Podréis discutirme cuál de los dos métodos es más razonable, o hasta cuál es el más eficaz. Pero no puede haber discusión ninguna sobre cual es el más sano.”
“La virtud no consiste en abstenerse del vicio, sino en no desearlo.”
“Lo bello nos atrae, despreciamos lo útil; y lo bello muchas veces nos pierde.”
“La juventud es la edad de los sacrificios desinteresados, de la ausencia de egoísmo, de los excesos superfluos.”
Más frases de Cicerón
“Pensar es como vivir dos veces”
“La naturaleza ha puesto en nuestras mentes un insaciable deseo de ver la verdad”
“La ciencia que se aparta de la justicia, más que ciencia debe llamarse astucia”
“De hombres es equivocarse; de locos persistir en el error”
“No basta con alcanzar la sabiduría, es necesario saber utilizarla”