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Significado
El poder del ejemplo sobre las palabras
Jung señalaba una verdad incómoda sobre la educación: la coherencia entre el discurso y la acción determina realmente lo que aprenden los niños. Un padre que predica honestidad mientras miente al teléfono, o una madre que exige disciplina sin mostrarla, transmite un mensaje más potente que cualquier sermón. Los pequeños captan las contradicciones con precisión casi animal, integrando la conducta observable como la lección auténtica. Las palabras permanecen en el aire; los comportamientos se graban en la memoria emocional.
Implicaciones en la práctica cotidiana
Esta perspectiva desplaza la responsabilidad educativa hacia un terreno más exigente. Educar ya no consiste en instrucciones verbales, sino en convertirse en modelo viviente de los valores que deseamos transmitir. Un niño que ve a sus padres leer aprenderá a valorar la lectura mucho más que a través de discursos sobre su importancia. La paciencia, la generosidad, el respeto a los límites: todas estas cualidades se absorben por ósmosis del ejemplo constante.
Jung apunta así a una verdad pedagógica fundamental: antes que maestros de palabras, los adultos somos maestros de comportamiento.
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Más frases de Carl Gustav Jung
“Un hombre que no ha pasado a través del infierno de sus pasiones, no las ha superado nunca.”
“Lo peor que le puede ocurrir a cualquiera es que se le comprenda por completo.”
“Todos nacemos originales y morimos copias.”
“El zapato que va bien a una persona es estrecho para otra: no hay receta de la vida que vaya bien para todos.”
“Si existiera algo que quisiéramos cambiar en los chicos, en primer lugar deberíamos examinarlo y observar si no es algo que podría ser mejor cambiar en nosotros mismos.”