Crear imagen
Elige un fondo:
Significado
El engaño dulce de la esperanza
Baltasar Gracián, filósofo del siglo XVII, identificaba en la esperanza una capacidad peculiar: la de distorsionar nuestra percepción de la realidad. Cuando esperamos algo, tendemos a ver el mundo no como es, sino como deseamos que sea. Esta lente rosa nos hace ignorar señales de peligro, magnificar posibilidades remotas y postergar decisiones que requieren lucidez. La esperanza actúa entonces como un artesano del engaño, porque falsifica nuestras expectativas y nos aleja del diagnóstico honesto de nuestras circunstancias.
El pensamiento de Gracián responde a su contexto de desengaño, ese movimiento barroco que cuestionaba las ilusiones del poder y la fortuna. No pretende eliminar la esperanza, sino advertir sobre su poder corrosivo cuando nos ciega frente a los hechos. Un empresario que espera éxito puede ignorar señales claras de fracaso; un enfermo puede negar síntomas graves. La paradoja radica en que necesitamos esperanza para actuar, pero un exceso de ella nos vuelve inactivos o delusionales.
Su vigencia actual es innegable. En tiempos de incertidumbre, resulta crucial distinguir entre esperanza lucida (que reconoce riesgos) y esperanza ingenua (que los niega). Gracián nos invita a ser esperanzados, pero despiertos.
Frases relacionadas
Más frases de Baltasar Gracián
“El que confía sus secretos a otro hombre se hace esclavo de él”
“La confianza es madre del descuido”
“Todo lo que realmente nos pertenece es el tiempo; incluso el que no tiene nada más, lo posee”
“La retentiva es el sello de la capacidad”
“No te pongas en el lado malo de un argumento simplemente porque tu oponente se ha puesto en el lado correcto”