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Significado
El llamado a la trascendencia humana
Aristóteles rechaza aquí un conformismo que acepta nuestras limitaciones como razón para abandonar aspiraciones superiores. La mortalidad y la condición humana no deberían servir como excusa para renunciar a lo eterno, lo absoluto, lo verdadero. El filósofo cree que dentro de nosotros existe una capacidad para acceder a realidades que trascienden lo meramente cotidiano y perecedero. Renunciar a ello por ser "tan solo humanos" sería traicionar la potencia real que poseemos.
Contexto y alcance de la idea
Esta reflexión emerge de la tradición griega que veía en la razón y la contemplación un puente hacia lo divino. Para Aristóteles, ejercitar el intelecto en la búsqueda de verdades eternas no era un lujo aristocrático, sino una expresión de nuestra naturaleza más profunda. Los "consejeros" que critica probablemente representan a quienes predicaban un hedonismo práctico o un escepticismo que limitaba el pensamiento al beneficio inmediato.
Relevancia contemporánea
Hoy, cuando el pragmatismo y la inmediatez dominan, la advertencia resulta pertinente. La cita propone que aceptar demasiado fácilmente nuestras limitaciones termina por empobrecer la vida intelectual y espiritual. Perseguir conocimiento profundo, belleza y verdad sigue siendo un acto humano legítimo, no una fantasía.
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“El hombre nada puede aprender sino en virtud de lo que sabe”
“Nunca se alcanza la verdad total, ni nunca se está totalmente alejado de ella”
“La riqueza consiste mucho más en el disfrute que en la posesión”
“Un amigo fiel es un alma en dos cuerpos”
“La historia cuenta lo que sucedió; la poesía lo que debía suceder”