“No hay que prestar atención a quienes nos aconsejan, so pretexto de que somos hombres, no pensar más que en las cosas humanas y, so pretexto de que somos mortales, renunciar a las cosas inmortales.”

Aristóteles
Aristóteles

filósofo griego

384 AC-322 AC

Crear imagen

Elige un fondo:

Significado

El llamado a la trascendencia humana

Aristóteles rechaza aquí un conformismo que acepta nuestras limitaciones como razón para abandonar aspiraciones superiores. La mortalidad y la condición humana no deberían servir como excusa para renunciar a lo eterno, lo absoluto, lo verdadero. El filósofo cree que dentro de nosotros existe una capacidad para acceder a realidades que trascienden lo meramente cotidiano y perecedero. Renunciar a ello por ser "tan solo humanos" sería traicionar la potencia real que poseemos.

Contexto y alcance de la idea

Esta reflexión emerge de la tradición griega que veía en la razón y la contemplación un puente hacia lo divino. Para Aristóteles, ejercitar el intelecto en la búsqueda de verdades eternas no era un lujo aristocrático, sino una expresión de nuestra naturaleza más profunda. Los "consejeros" que critica probablemente representan a quienes predicaban un hedonismo práctico o un escepticismo que limitaba el pensamiento al beneficio inmediato.

Relevancia contemporánea

Hoy, cuando el pragmatismo y la inmediatez dominan, la advertencia resulta pertinente. La cita propone que aceptar demasiado fácilmente nuestras limitaciones termina por empobrecer la vida intelectual y espiritual. Perseguir conocimiento profundo, belleza y verdad sigue siendo un acto humano legítimo, no una fantasía.

Frases relacionadas

Más frases de Aristóteles

Aristóteles

Ver todas las frases de Aristóteles