“Salmo Humano. Señor mío, ¿quién eres Tú? ...¿Eres el Universo mismo? ¿O la Ley que lo Rigió? ...¿Eres el creador, o te formé Yo, para compartir mi soledad y eludir mi responsabilidad? ¡Dios! ...Te estoy llamando, porque estoy en problemas, ¡Asustado de mí mismo y de mis semejantes!”

Albert Szent-Györgyi
Albert Szent-Györgyi

Bioquímico y biólogo molecular húngaro.

1893-1986

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Significado

Una Pregunta sin Respuesta Cómoda

Szent-Györgyi plantea una inversión radical de la fe tradicional. En lugar de aceptar a Dios como realidad incuestionable, el hablante lo interroga con desconfianza: ¿existe realmente o es una proyección del yo humano? La pregunta sobre si Dios es el universo, sus leyes, o simplemente un invento personal para huir de la angustia existencial, expone la fragilidad de nuestras certezas religiosas. El científico húngaro, ganador del Nobel, fusiona aquí el rigor del pensamiento científico con la vulnerabilidad emocional del que busca sentido en la oscuridad.

La Soledad Como Punto de Partida

Lo decisivo ocurre en el giro final. El yo lírico no niega a Dios desde la certeza, sino desde el miedo y la desorientación. Admite estar asustado de sí mismo y de otros, usando a la divinidad como refugio desesperado más que como verdad probada. Esta es la honestidad radical de la cita: reconoce que la fe puede nacer tanto del anhelo genuino como de la cobardía. Szent-Györgyi, biólogo que enfrentó la Segunda Guerra Mundial, convierte la religiosidad en una pregunta sobre nuestra capacidad para enfrentar la responsabilidad personal sin muletas metafísicas.

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