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Significado
El divino en la acción humana
Aristóteles sugiere que si aceptamos que el espíritu (entendido como razón o facultad racional) proviene de lo divino, entonces vivir de acuerdo con esa razón equivaldría a una existencia divinizada. La idea central apunta a que la excelencia moral y intelectual no son extrañas a nuestra naturaleza, sino expresión de lo más elevado en nosotros. Cuando actuamos racionalmente, cuando deliberamos con prudencia y buscamos la virtud, participamos de algo superior a lo meramente animal o material.
Este razonamiento emerge de la Ética a Nicómaco, donde Aristóteles vincula la flourishing humana con el uso apropiado de nuestras capacidades distintivas. Vivir conforme al espíritu significa cultivar la inteligencia y la sabiduría en las decisiones cotidianas, no solo en momentos de contemplación abstracta. Las implicaciones son prácticas: cada acción virtuosa nos acerca a lo divino, mientras que la ignorancia o la pasión nos alejan de nuestra verdadera forma de ser.
Relevancia contemporánea
Hoy, esta perspectiva cuestiona la fragmentación entre lo sagrado y lo mundano. Sugiere que no necesitamos espacios apartados para conectar con lo trascendente: la excelencia en el trabajo, la honestidad en los vínculos, la búsqueda constante del conocimiento son actos profundamente dignos.
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“El hombre nada puede aprender sino en virtud de lo que sabe”
“Nunca se alcanza la verdad total, ni nunca se está totalmente alejado de ella”
“La riqueza consiste mucho más en el disfrute que en la posesión”
“Un amigo fiel es un alma en dos cuerpos”
“La historia cuenta lo que sucedió; la poesía lo que debía suceder”