“La oración y la meditación son muy importantes, y en cierto modo creo que son algo sinónimas. A veces mi oración es meditación. A veces simplemente estoy ahí permitiendo que Dios se haga cargo de ese tiempo. No digo mucho; más bien paso el tiempo. Una de las cosas más importantes, al menos para mí, es tomar mis pensamientos cautivos. Nuestras mentes son muy poderosas, pero se las secuestra con facilidad si no decimos: 'Espera, lo estoy volviendo a hacer; empiezo a hablar mal de mí, a ser duro o crítico, a juzgar dónde estoy en mi vida'.”

Crea una imagen con esta frase

Elige un fondo:

Significado

Silencio que acoge la presencia

El hablante distingue dos modos del mismo ejercicio espiritual: a veces habla, otras veces guarda silencio y permite que lo trascendente ocupe el tiempo. Ese matiz convierte la práctica en presencia sostenida más que en liturgia mecánica. Desde un ángulo personal y cotidiano —más testimonial que teológico— se presenta la oración y la meditación como estrategias complementarias para detener la prisa interior y abrir un espacio donde dejar actuar una voluntad mayor sin forzarla.

Custodia de los pensamientos

La segunda idea clave es la vigilancia mental: reconocer cuándo la mente se vuelve crítica y detener ese impulso. Habla de una disciplina íntima que mezcla honestidad, autocontrol y compasión; no es represión, sino redirección consciente. La implicación práctica llega hasta la salud emocional: al supervisar el diálogo interior se reduce la autocrítica y se gana claridad para elegir acciones más serenas y coherentes con la fe y la vida cotidiana.

Frases relacionadas

Más frases de Zachary Levi

Zachary Levi

Ver todas las frases de Zachary Levi