“Es opinión común entre nosotros, respecto de la belleza y la sabiduría, que hay una manera honorable y otra vergonzosa de otorgarlas. Ofrecer la propia belleza por dinero a cualquiera se llama prostitución; en cambio creemos virtuoso hacerse amigo de un amante que se sabe hombre de honor. Lo mismo ocurre con la sabiduría: los que la ofrecen por dinero a cualquiera son llamados sofistas, prostituidores de la sabiduría.”