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Significado
Ironía mordaz sobre la autosuficiencia
Wilson Mizner, dramaturgo y dandy de principios del siglo XX, daba forma a la agudeza con palabras cortas y punzantes. Aquí subvierte la máxima habitual de la autoayuda al sugerir, con sorna, que la ayuda divina recaiga sobre quienes rehúsan ayudarse. La frase recoge una mezcla de humor y reproche, señalando la contradicción entre la expectación de un milagro y la inacción personal, y al mismo tiempo dejando en evidencia la hipocresía de quienes piden auxilio sin mover un dedo.Lecturas morales y sociales
La reflexión abre dos puertas simultáneas: por un lado, critica la pasividad y el sentido de derecho; por otro, obliga a pensar en quiénes quedan realmente desamparados. En clave pública resulta una advertencia contra soluciones mágicas ante problemas estructurales, y en clave ética obliga a separar la negligencia personal de la verdadera necesidad. El balance entre responsabilidad individual y solidaridad colectiva aparece así como el dilema implícito tras la mordaz frase.Frases relacionadas
“Si Dios hubiera querido que voláramos, debería habernos dado los billetes”
“Para tener buena salud lo haría todo menos tres cosas: hacer gimnasia, levantarme temprano y ser persona responsable.”
“El deber es lo que esperamos que hagan los demás, no lo que hacemos nosotros mismos.”
“Dios, que te creó sin ti, no te salvará sin ti.”
Más frases de Wilson Mizner
“Yo respeto la fe, pero dudar es lo que te proporciona educación”
“Toda la ira no es pecado, porque cierto grado de ella, en algunas ocasiones, es inevitable. Pero se convierte en pecado y contradice la regla de la Escritura cuando se provoca con ligereza e insuficiencia y cuando se prolonga.”
“La fuente de agua más eficiente en el mundo: las lágrimas de las mujeres.”
“Los que aceptan la muerte solo lo han intentado desde las orejas hacia arriba.”
“Respeto la fe, pero la duda es la que da educación.”