“La fe no es un concepto, sino un verdadero y profundo deseo esencial: el anhelo o la atracción magnética hacia Cristo que, al avanzar, surge de una semilla de la naturaleza divina en nosotros, atrayéndonos y uniéndonos a él.”
William Law fue un clérigo y predicador inglés nacido en Kings Cliffe (Northamptonshire) que enseñó en Cambridge y trabajó como tutor; su negativa a jurar fidelidad a la nueva monarquía limitó su carrera y vivió varios años en Londres.
1686 – 1761
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Significado
La vivencia interior de la fe
William Law presenta la fe como un anhelo activo: una fuerza que atrae hacia Cristo y que nace de una semilla divina alojada en el alma. Esta perspectiva desplaza la fe desde el terreno intelectual hacia el afecto y el movimiento interior; no se trata de aceptar proposiciones, sino de responder a una atracción que crece, une y transforma. En el contexto del anglicanismo devocional del siglo XVIII, la afirmación recupera tradiciones místicas que ponen el énfasis en la experiencia y en la participación en la vida divina.Consecuencias para la vida cristiana
Tomar la fe así implica consecuencias prácticas: la vida espiritual se entiende como una caminata hacia unión, donde la oración, la humildad y las obras brotan como respuestas naturales a esa orientación amorosa. También plantea una exigencia ética y existencial: exige autenticidad y paciencia en el crecimiento interior, y remarca que la relación con Cristo es dinámica, algo que se descubre y deja moldear, no un certificado de creencias.Frases relacionadas
Más frases de William Law
“El Espíritu del Amor, dondequiera que esté, es su propia bendición y felicidad porque es la verdad y la realidad de Dios en el alma; por tanto participa de la misma alegría de la vida y es, en todo lugar y ocasión, el mismo bien para sí.”
“Dios vio las diferentes habilidades y debilidades de los hombres, lo que puede mover su bondad a mostrar misericordia hacia sus distintos progresos en la virtud.”
“La muerte no es más que una separación de nuestras almas de nuestros cuerpos; así, la vida cristiana es una separación de nuestras almas de los deseos mundanos, de las indulgencias vanas y de los cuidados innecesarios.”
“La humildad no es otra cosa que un juicio correcto de nosotros mismos.”
“Todas las personas desean lo que creen que les hace sentirse bien. Si una persona no está llena del deseo de Dios, solo podemos concluir que busca otra felicidad.”