“Dejad que los asuntos del mundo se arreglen por sí mismos… Mi negocio es salvar al mundo; si ello implica la paralización de los telares y el cierre de las fábricas, y la detención de los barcos, que todo se detenga. Cuando hayamos convertido a todos podrán continuar, y entonces podremos atender las cosas trabajando medio tiempo y disponer del resto para amarnos unos a otros y adorar a Dios.”

William Booth
William Booth

William Booth fue un pastor metodista que, junto a su esposa Catherine, fundó en el East End de Londres un movimiento evangelístico destinado a los más desfavorecidos que se transformó en el Ejército de Salvación, del cual fue su primer general y principal impulsor internacional.

1829 – 1912

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Significado

Prioridad de la misión sobre la productividad

Booth plantea que la tarea espiritual debe imponerse a la lógica económica: la conversión y el cuidado del alma valen cualquier interrupción del trabajo cotidiano. Esa declaración sitúa la misión por encima de la fábrica, el telar y el barco, y propone una reorientación radical del tiempo humano hacia el amor y la adoración una vez cumplida la obra evangelizadora. Es un planteamiento que mezcla urgencia evangelística con una visión casi revolucionaria del orden social.

Contexto histórico y efectos prácticos

Originario de la Inglaterra victoriana y de la creación del Ejército de Salvación, el argumento surge entre pobreza industrial y evangelismo activo. En la práctica promueve tácticas disruptivas y plantea tensiones: puede liberar prioridades humanas, pero también imponer modelos culturales y desoir necesidades materiales inmediatas. Su alcance es tanto reformador como polémico, porque promete una reorganización del trabajo y de los afectos que exige poder, convicción y, sobre todo, consecuencias sociales visibles.

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