“Si nuestros países entraran en guerra, eso no sería motivo para matarnos unos a otros, ni siquiera contra aquellos que, por tener el corazón cerrado, vieron frustrada su pretensión cruel. Que Dios sea siempre alabado.”
Explorador inglés que participó en expediciones marítimas del siglo XVI, conocido por ser uno de los primeros ingleses en llegar a Japón y por su influencia en las relaciones entre ambos países.
1564 – 1620
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Significado
Una ética de humanidad en tiempos de conflicto
El enunciado sostiene que la pertenencia a bandos rivales no autoriza el asesinato entre personas; plantea una frontera moral entre la política de la guerra y la conducta individual. Incluso frente a quienes actúan por ambición cruel o con el corazón endurecido, la respuesta propuesta es la renuncia a la violencia personal y la práctica de la misericordia. Esa postura transforma la lealtad patriótica en algo compatible con la compasión y sitúa la conciencia individual por encima de la obediencia ciega.Contexto histórico y consecuencias prácticas
La afirmación nace de un marco religioso y ético que busca dar fundamento trascendente a la no venganza. En la práctica implica limitar represalias, defender un trato humano a los vencidos y justificar la objeción moral frente a órdenes inmorales. La alabanza final remacha la idea: la renuncia a matarse no es mera táctica, sino un acto reflejo de fe y de orden moral que condiciona tanto la conducta personal como las normas colectivas en tiempos de guerra.Frases relacionadas
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“¿Qué sabemos del mundo invisible? ¡Qué razonamientos, qué curiosidad, qué recelos ha habido acerca de ese impenetrable misterio! De ese misterio, vaguedad e inmensidad surge la forma humana del Redentor Divino. Él nos asegura que hay una vida pura y eterna, y que todo lo que debemos hacer para obtenerla es confiar en Aquel que vino a revelarla y a conferirla.”
“Hoy Cristo, en cierto sentido, está a juicio ante todos nosotros. En estos corazones vivos, en cada uno hoy, se pronunciará algún tipo de juicio sobre su persona sagrada.”
“La vida eterna no depende de nuestra perfección; pero, puesto que depende de la gracia de Cristo y del amor del Espíritu, ese amor nos impulsará a imitar la perfección.”
“Hay un límite para el entendimiento, y cuando se alcanza, la fe es la continuación de la razón.”
“Nuestro Señor no alaba al centurión por su amable cuidado de sus siervos, ni por su generosidad con los judíos, ni por su espíritu público, ni por su humildad, sino por su fe.”