“Si nuestros países entraran en guerra, eso no sería motivo para matarnos unos a otros, ni siquiera contra aquellos que, por tener el corazón cerrado, vieron frustrada su pretensión cruel. Que Dios sea siempre alabado.”

William Adams
William Adams

Explorador inglés que participó en expediciones marítimas del siglo XVI, conocido por ser uno de los primeros ingleses en llegar a Japón y por su influencia en las relaciones entre ambos países.

1564 – 1620

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Significado

Una ética de humanidad en tiempos de conflicto

El enunciado sostiene que la pertenencia a bandos rivales no autoriza el asesinato entre personas; plantea una frontera moral entre la política de la guerra y la conducta individual. Incluso frente a quienes actúan por ambición cruel o con el corazón endurecido, la respuesta propuesta es la renuncia a la violencia personal y la práctica de la misericordia. Esa postura transforma la lealtad patriótica en algo compatible con la compasión y sitúa la conciencia individual por encima de la obediencia ciega.

Contexto histórico y consecuencias prácticas

La afirmación nace de un marco religioso y ético que busca dar fundamento trascendente a la no venganza. En la práctica implica limitar represalias, defender un trato humano a los vencidos y justificar la objeción moral frente a órdenes inmorales. La alabanza final remacha la idea: la renuncia a matarse no es mera táctica, sino un acto reflejo de fe y de orden moral que condiciona tanto la conducta personal como las normas colectivas en tiempos de guerra.

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