“La fe es una simple confianza en un Redentor personal. Cuanto más simple sea nuestra confianza en Cristo para todas las cosas, más segura será nuestra paz.”
Explorador inglés que participó en expediciones marítimas del siglo XVI, conocido por ser uno de los primeros ingleses en llegar a Japón y por su influencia en las relaciones entre ambos países.
1564 – 1620
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Significado
Confianza sencilla y personal
Plantea que la fe consiste en una confianza directa en un Salvador concreto, no en sistemas ni en méritos propios. Al apostar por una relación personal con Cristo, la práctica religiosa se desplaza hacia la dependencia cotidiana: dejar de administrar salvación y comenzar a vivir desde la seguridad de haber sido ya alcanzado. Esa simplicidad reduce la sobrecarga moral y la ansiedad que provienen de intentar controlar resultados mediante actos externos.Paz como fruto y responsabilidad
El texto surge dentro de la tradición cristiana que valora la relación íntima con Dios por encima de rituales o esfuerzos compensatorios. La implicación práctica es doble: la paz interior brota cuando la confianza es plena, pero esa confianza exige coherencia ética y discernimiento; no se traduce en pasividad. Desde esa base, la vida cristiana puede tornarse más libre, responsable y centrada en el agradecimiento más que en la compulsión por merecer.Frases relacionadas
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“¿Qué sabemos del mundo invisible? ¡Qué razonamientos, qué curiosidad, qué recelos ha habido acerca de ese impenetrable misterio! De ese misterio, vaguedad e inmensidad surge la forma humana del Redentor Divino. Él nos asegura que hay una vida pura y eterna, y que todo lo que debemos hacer para obtenerla es confiar en Aquel que vino a revelarla y a conferirla.”
“Hoy Cristo, en cierto sentido, está a juicio ante todos nosotros. En estos corazones vivos, en cada uno hoy, se pronunciará algún tipo de juicio sobre su persona sagrada.”
“La vida eterna no depende de nuestra perfección; pero, puesto que depende de la gracia de Cristo y del amor del Espíritu, ese amor nos impulsará a imitar la perfección.”
“Hay un límite para el entendimiento, y cuando se alcanza, la fe es la continuación de la razón.”
“Nuestro Señor no alaba al centurión por su amable cuidado de sus siervos, ni por su generosidad con los judíos, ni por su espíritu público, ni por su humildad, sino por su fe.”