“Yo reclamo para Canadá que, en el futuro, esté facultada para actuar o no actuar, intervenir o no intervenir, hacer lo que le plazca y reservarse el derecho de juzgar si existe causa para actuar.”
Wilfrid Laurier fue un estadista canadiense que lideró el Partido Liberal y ejerció como Primer Ministro de Canadá, convirtiéndose en el primer franco-canadiense y católico romano en ocupar ese cargo. Estudió Derecho en la Universidad McGill, actuó en la legislatura de Québec y la Cámara de los Comunes y destacó por su intervención en la petición de clemencia por Louis Riel.
1841 – 1919
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Significado
Autonomía y criterio propio
Laurier reclama que Canadá conserve la libertad de decidir sus compromisos internacionales, con la facultad de intervenir o quedarse al margen según su propio juicio. Esa afirmación combina soberanía política y prudencia moral: plantea que un Estado maduro debe poder medir causas y costos antes de implicarse, sin estar automáticamente subordinado a obligaciones externas ni a impulsos retóricos. Es una defensa del derecho a la discreción como forma de poder.Raíces históricas y efectos políticos
Pronunciada en una época de tensiones entre lealtad imperial y aspiraciones nacionales, la frase surge en el contexto de debates sobre la participación canadiense en acciones británicas (como la Guerra de los Bóer y las discusiones navales) y la construcción de una identidad externa propia. Implica un cambio práctico: exigir deliberación parlamentaria, valorar la autonomía en alianzas y aceptar la responsabilidad ética de juzgar cuándo intervenir. El resultado es un principio de política exterior que prioriza la decisión soberana sobre la obediencia automática.Frases relacionadas
“Yo no soy un libertador, los libertadores no existen. La gente se libera a sí misma”
“En vano se echa la red ante los ojos de los que tienen alas”
“¿Preguntas qué es la libertad? No ser esclavo de nada, de ninguna necesidad, de ningún accidente y conservar la fortuna al alcance de la mano.”
“La única objeción al matrimonio científico que merece una atención definitiva, es sencillamente que una tal cosa sólo podría ser impuesta a inimaginables esclavos y cobardes. Yo no sé si los casamenteros científicos tienen razón o no la tienen cuando dicen que la intervención médica produciría hombres fuertes y sanos. Yo sólo estoy seguro de que, si así fuese, el primer acto de los hombres fuertes y”
Más frases de Wilfrid Laurier
“Quiero que el mármol siga siendo mármol; quiero que el granito siga siendo granito; quiero que el roble siga siendo roble.”
“Para nosotros, los hijos de Francia, la confianza política es una pasión, mientras que para los ingleses la política es una cuestión de negocios.”
“No mirar al pasado, sino permitirles también mirar hacia el futuro; dejar que vean la tierra de sus antepasados, pero también permitirles que vean la tierra de sus hijos.”