“Lo bueno es aquello en cuya posesión el apetito descansa, y lo bello, en cambio, aquello cuya contemplación agrada”

Tomás de Aquino
Tomás de Aquino

Tomás de Aquino fue un fraile dominico, filósofo y teólogo que se convirtió en figura central de la Escolástica al integrar la filosofía aristotélica con la teología cristiana; es autor de obras fundamentales como la Suma Teológica.

1225 – 1274

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Significado

Apetito y contemplación: una distinción concreta

Tomás de Aquino diferencia dos modos de relación con lo valioso. El buen objeto se reconoce porque sacia un deseo: al poseerlo, el apetito encuentra reposo y deja de tirar de nosotros. Por otro lado, lo bello aparece en la mirada: no resulta de poseer sino de contemplar; su valor surge en el placer que produce la percepción, no en la utilidad inmediata. Esa distinción remite a la separación medieval entre la voluntad que busca y la inteligencia que contempla.

Consecuencias para cómo juzgamos acciones y obras

Desde ahí emergen tensiones prácticas: algo útil y apetecible puede carecer de encanto, y lo admirado puede no satisfacer necesidades. En ética, ordenar los deseos implica considerar fines y la estabilidad que proporcionan; en estética, la forma y la armonía gobiernan el agrado desinteresado. El pensamiento aquinate obliga a pensar el valor como ático doble: funciona tanto en el horizonte práctico del querer como en el horizonte contemplativo del ver.

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