“El intelecto humano, que es ínfimo en el orden intelectual, y máxime remoto a la perfección del intelecto divino, está en potencia respecto a lo inteligible, y en principio es "como una tabla rasa en la que nada está escrito"”

Tomás de Aquino
Tomás de Aquino

Tomás de Aquino fue un fraile dominico, filósofo y teólogo que se convirtió en figura central de la Escolástica al integrar la filosofía aristotélica con la teología cristiana; es autor de obras fundamentales como la Suma Teológica.

1225 – 1274

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Significado

Condición del intelecto humano

Tomás de Aquino sostiene que la mente humana está limitada frente a la perfección del intelecto divino: su capacidad cognitiva existe en potencia para captar lo inteligible, y debe recibir las formas para hacerse actualidad. Esa posición retoma la distinción aristotélica entre potencia y acto y la aplica a la comprensión: la inteligencia no contiene de antemano todo lo conocido, sino que se dispone a ser informada por la experiencia, la razón y, en la visión teológica tomista, por la gracia.

Consecuencias para el saber y la teología

Desde allí se derivan dos efectos claros: epistemológicamente, el conocimiento aparece como un proceso de actualización —abstracción y formación de conceptos— que exige interacción con la realidad; teológicamente, subraya la distancia entre criatura y Creador, donde la perfección divina excede cualquier capacidad humana. La postura promueve humildad intelectual y plantea que aprender implica apertura a lo que transforma la potencia en acto.

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