“Que me odien, siempre que respeten mi conducta.”
Tiberius
Tiberio fue un militar y político romano que sucedió a Octavio Augusto como segundo emperador de la dinastía Julio-Claudia; reorganizó el ejército, reformó la ley militar y creó nuevas legiones.
42 a. C. – 37 d. C.
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Significado
Marco histórico y carácter
Tiberius, figura imperial marcada por la desconfianza y el retraimiento, privilegia la dignidad pública sobre la aprobación sentimental. Con ello admite la animosidad personal siempre que permanezca una pauta de conducta respetuosa hacia su persona y sus decisiones. La postura encaja con un gobernante que demanda orden y claridad en las formas: prefiere el reproche claro al desdén anárquico, y valora la conducta visible por encima del afecto privado.Dilemas y alcance moral
La afirmación plantea una distinción entre estima emocional y cumplimiento cívico: exige civismo sin reclamar amor. Esa exigencia fortalece la autoridad pero plantea un problema ético —¿basta el respeto formal para legitimar el poder?— y sugiere riesgos de obediencia meramente instrumental. Al mismo tiempo, ofrece una lección práctica sobre integridad pública: mantener normas y comportamientos correctos aún frente al rechazo personal.Frases relacionadas
“Más vale el buen nombre que las muchas riquezas”
“Todos los aduladores son mercenarios, y todos los hombres de bajo espíritu son aduladores.”
“Lo que las leyes no prohíben, puede prohibirlo la honestidad.”
“No tiene importancia que maldigamos al vecino, siempre que no nos admiremos a nosotros mismos.”