“¡Qué grandes males no han sido hechos por la mujer! ¿Quién traicionó el Capitolio? — ¡Una mujer! ¿Quién hizo perder a Marco Antonio el mundo? — ¡Una mujer! ¿Quién fue la causa de una larga guerra de diez años y al fin dejó a la vieja Troya en cenizas? — ¡Mujer! ¡Destructora, condenable, engañosa mujer!”
Thomas Otway fue un dramaturgo inglés del siglo XVII conocido por sus tragedias, caracterizadas por su intensidad emocional y su influencia en el teatro de su época.
1652 – 1685
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Significado
Acusación y figura retórica
El pasaje acumula ejemplos famosos de traición y desastre para consolidar un único responsable: la mujer como causa de todos los males. La lista funciona como una fórmula de condena, recitando episodios conocidos para producir una generalización inmediata. Esa construcción habla menos de hechos concretos que de una estrategia retórica: trasladar sobre un colectivo la culpa de fallos políticos y personales, y con ello eximir a protagonistas masculinos de responsabilidad.Herencia cultural y efectos prácticos
Escrito por un dramaturgo del siglo XVII, el texto recupera mitos clásicos y narrativas bíblicas con un tono moralizador propio de su tiempo. Aun hoy esa retórica perdura cuando simplifica conflictos complejos mediante chivos expiatorios. El peligro es político y social: naturaliza la desconfianza hacia la mitad de la población y legitima exclusiones y castigos. Leerlo críticamente permite ver cómo funcionan las narraciones que reproducen desigualdades y cómo se pueden desmontar sin negar las fuentes literarias que las originaron.Frases relacionadas
“Tu peor pecado es que te has destruido y te has traicionado por nada.”
“¿Necesidad? Palabra cómoda con que el culpable se quita de encima la culpa, para arrojar en el vacío toda soberbia y traición.”
“El hecho de que durante tres años cooperé con los servicios de inteligencia —bueno, eso es lo único que nunca dije.”
“La gente tiene la mala costumbre de culpar a las víctimas. [Sarcástico] ¡Malditos judíos! Si no hubiera sido por ellos, ¡los nazis no los habrían exterminado a todos!”
Más frases de Thomas Otway
“¡Oh mujer! Bella mujer: la Naturaleza te hizo para templar al hombre; hubiéramos sido bestias sin ti. Los ángeles se pintan hermosos para parecerse a ti: en ti está todo lo que creemos del cielo: asombrosa claridad, pureza y verdad, gozo eterno y amor imperecedero.”
“Dadle a un inglés su prostituta y comodidad, carne asada y un fuego de carbón, y será vuestro para siempre.”
“Y morir con decoro.”
“La justicia es coja y ciega, y está entre nosotros.”