“El estrépito, la confusión, el griterío continuo de la sociedad moderna son la expresión visible de sus mayores pecados: su ateísmo, su desesperación.”
Thomas Merton fue un monje trapense, poeta y pensador estadounidense, reconocido como uno de los escritores más influyentes sobre la espiritualidad del siglo XX.
1915 – 1968
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Significado
Ruidos y vacío espiritual
Merton sugiere que el bullicio constante de la vida colectiva actúa como una pantalla: oculta una carencia más grave que cualquier desorden externo. Ese alboroto se entiende aquí como síntoma de dos faltas íntimas, ateísmo y desesperación, que dejan al individuo sin un horizonte trascendente y lo empujan a llenar el silencio con ruido. La insistencia en el griterío revela entonces una búsqueda de sentido fallida, un intento por anestesiar la ausencia de fundamento último.Contexto y consecuencias prácticas
Monje y escritor contemplativo del siglo XX, Merton buscó comprender cómo la modernidad fractura la vida interior. Su observación apunta a efectos concretos: pérdida de comunidad, fragilidad moral y una política hecha de pánico y espectáculo. Implica, por tanto, la necesidad de recuperar silencio, atención y criterios que trasciendan lo utilitario, no como evasión sino como condición para una ética y una vida más coherentes.Frases relacionadas
“Los cristianos hemos tenido mucho que decir con la boca y poco que mostrar con nuestra vida. Lamento que tantas veces hayamos olvidado al Cristo de nuestro cristianismo.”
“La mayoría de los pecadores pasan su vida ofendiendo a Dios y confesándose.”
“El cristianismo es una batalla, no un sueño.”
“Ninguna promulgación del hombre puede considerarse ley a menos que se ajuste a la ley de Dios.”
Más frases de Thomas Merton
“La idea completa de la compasión se basa en una aguda conciencia de la interdependencia de todos estos seres vivos, que forman parte unos de otros y están todos involucrados entre sí.”
“Las personas no son conocidas solo por el intelecto, ni solo por los principios, sino únicamente por el amor. Es cuando amamos al otro, al enemigo, que obtenemos de Dios la clave para comprender quién es él y quiénes somos nosotros.”