“El amor comienza donde el conocimiento se apaga.”
Teólogo y filósofo medieval italiano que integró el pensamiento aristotélico con la teología cristiana, autor de obras fundamentales como la Suma Teológica. Fue una figura central de la escolástica y su influencia perdura en la doctrina católica.
1225 – 1274
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Significado
Donde termina la razón
Para Tomás de Aquino la capacidad intelectual tiene sus límites: la cognitio explica, ordena y demuestra, pero frente a lo divino o a la hondura del vínculo humano la claridad racional se agota. En su síntesis aristotélico-cristiana la caritas actúa como principio que une más allá de la evidencia, de modo que cuando la explicación ya no basta, la voluntad y el afecto ocupan el lugar que la razón deja vacío.Eco en la vida y la fe
Las consecuencias son prácticas y morales. Por un lado, reclamar humildad epistemológica, aceptar que saber todo no es condición para actuar con responsabilidad; por otro, valorar relaciones sostenidas por fidelidad y entrega más que por comprensión exhaustiva. En clave teológica esto articula fe y amor como registros distintos de encuentro con lo absoluto, y en lo cotidiano legitima compromisos que admiten incertidumbre sin dejar de ser responsables.Frases relacionadas
“El amor es fe y no ciencia.”
“He descubierto que no hay forma más segura de saber si amas u odias a alguien que hacer un viaje con él.”
“Al primer amor se le quiere más, a los otros se les quiere mejor.”
“El que ha conocido sólo a su mujer y la ha amado, sabe más de mujeres que el que ha conocido mil.”
Más frases de Thomas Aquinas
“La fe tiene que ver con cosas que no se ven, y la esperanza con cosas que no están a la mano.”
“Es necesario admitir algo que es necesario en sí mismo, que no tiene causa fuera de sí, sino que es la causa de la necesidad en otras cosas. Todas las personas llaman a esto Dios.”
“Dios no debe llamarse una sustancia individual, ya que el principio de individuación es la materia.”
“Está claro que no ora: lejos de elevar a Dios por sí mismo, pide que Dios baje a él, y recurre a la oración no para despertar en nosotros el deseo de lo que Dios quiere, sino solo para persuadir a Dios de que acepte la voluntad de lo que el hombre desea.”
“La razón en el hombre es, más bien, como Dios en el mundo.”