“A menudo me asombra la manera en que los políticos —que pasan horas examinando los resultados de las encuestas de opinión en un intento desesperado por descubrir lo que piensa el público— están seguros de conocer con precisión cuál es la opinión de Dios sobre todo.”
Periodista inglés reconocido por su estilo agudo y satírico. Fue una figura influyente en la prensa por sus columnas de análisis político y social.
1946 – 2014
Crea una imagen con esta frase
Elige un fondo:
Significado
Paradoja de la certeza política
Resulta llamativa la contradicción entre la atención obsesiva a las encuestas y la confianza absoluta en saber qué quiere lo trascendente. Los políticos consultan números, mediciones y tendencias para calibrar cada palabra, y al mismo tiempo proclaman con seguridad moral ostentosa que conocen la voluntad divina sobre asuntos complejos. Ese contraste revela menos humildad teológica que una estrategia retórica: la apariencia de convicción sustituye al razonamiento público informado.Consecuencias para la esfera pública
Cuando la religión se usa como carta definitiva, se erosiona el debate plural. La pretensión de hablar por Dios sirve para sellar decisiones y desactivar críticas, mientras que los cambios de rumbo calibrados por sondeos exponen una hipocresía instrumental. El resultado es una política más teatral que responsable, donde la convicción aparente legitima medidas por conveniencia y no por deliberación colectiva.Frases relacionadas
“La democracia es una creencia patética en la sabiduría colectiva de la ignorancia individual.”
“La primera lección de la economía es la escasez: nunca hay suficiente de nada para satisfacer plenamente a todos los que lo desean. La primera lección de la política es ignorar la primera lección de la economía.”
“El elector goza del sagrado privilegio de votar por un candidato que eligieron otros”
“Cuando un dedo apunta a la luna, el imbécil mira al dedo”
Más frases de Simon Hoggart
“Curiosamente, es difícil no ser un poco optimista sobre el futuro de Zimbabue (ya que nadie lo llama así por ahora, salvo en los discursos políticos). El temor no es que haya una matanza masiva de blancos seguida de su huida a Sudáfrica y el colapso de la economía, sino que la necesidad de mantener la confianza blanca pueda significar que los negros queden profundamente decepcionados.”
“La teoría entonces es que, mientras la economía siga a la deriva bajo los conservadores (la actual camada de ministros me recuerda a Eduardo Manostijeras intentando hacer figuras con globos), pueden colocar un líder más de su agrado.”