“La vida tiene belleza en venta: todas las cosas bellas y espléndidas: las ondas azules que blanquean un acantilado, el fuego que se eleva y canta y los rostros de los niños que miran hacia arriba, sosteniendo preguntas como una taza.”
Poetisa lírica estadounidense conocida por sus versos íntimos y musicales; nació como Sara Trevor Teasdale y, tras casarse, fue conocida como Sara Teasdale Filsinger.
1884 – 1933
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Significado
Imágenes y mirada
La voz poética reúne escenas sensoriales —el mar golpeando un acantilado, un fuego que se eleva con canto, la expresión abierta de la infancia— para convertir la experiencia en oferta. La apuesta está en que la belleza aparece disponible, como algo que puede hallarse si se presta atención; al mismo tiempo, esa disponibilidad no la rebaja, sino que la hace responsable: reconocer lo bello exige asombro y cuidado, una mirada que recolecta preguntas y las sostiene sin apresurarlas.
Contexto e implicaciones
Sara Teasdale, poeta norteamericana de comienzos del siglo XX, escribió con lenguaje claro y tono lírico, prefiriendo imágenes directas que revelan estados del alma. Desde ese lugar la frase plantea una tensión ética y estética: la belleza puede percibirse cotidianamente, pero su valor depende de la recepción humana. Hay, entonces, una invitación tácita a preservar la capacidad de asombro y a tratar lo evidente como digno de atención, no como mero decorado.
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“La vida no es más que pensamiento.”
“No tengo riquezas, salvo mis pensamientos; sin embargo, son la riqueza suficiente para mí.”
“Cuando puedo mirar a la vida a los ojos, con calma y fría razón, la vida me ha dado la verdad y, a cambio, me ha quitado la juventud.”
“Es curioso cuán a menudo debe romperse un corazón antes de que los años lo vuelvan prudente.”
“Oh, ¿quién puede decir el alcance de la alegría o establecer los límites de la belleza?”