“Es extraño ver cómo una buena cena y el banquete reconcilian a todos.”
Funcionario naval, político y diarista inglés célebre por su extenso diario privado, que ofrece testimonios directos de la Restauración y relatos personales de la Gran Peste, el Gran Incendio de Londres y la vida cotidiana de la época.
1633 – 1703
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Significado
La mesa como escenario público
En los diarios de Samuel Pepys aparecen cenas que funcionan como escenas sociales: hablan tanto de comida como de poder, rumor y cortesía. Una buena comida organiza el tiempo, marca jerarquías y afloja tensiones; en ese contexto, las hostilidades se desinflan porque la atención se desplaza hacia sabores, protocolos y pequeñas cortesías. Pepys registra cómo lo privado y lo público se entrelazan alrededor de la mesa, y cómo el acto compartido transforma el ánimo colectivo.Ritual que repara lo cotidiano
Más allá del placer gustativo, el banquete cumple una función reparadora y práctica. Compartir alimentos facilita el diálogo, recomponer acuerdos y producir gestos de reconocimiento; también revela quién tiene la capacidad de ofrecer reconciliación. Esa mezcla de convivencia y cálculo sigue vigente: la comida crea una tregua temporal que permite continuar la vida social sin borrar las asimetrías, pero sí suavizarlas lo suficiente para seguir adelante.Frases relacionadas
Más frases de Samuel Pepys
“La música es una ciencia que produce especialmente un placer del que ningún estado de vida —público o privado, secular o sagrado—, ninguna diferencia de edad o estación, ningún temperamento ni condición de salud están exentos; ni, por último, ninguna distinción de calidad la hace impropia, inoportuna o poco entretenida.”
“Me pareció que disminuía mi estima por un rey que no pudiera mandar la lluvia.”
“¡Pero, Dios! ver la naturaleza absurda de los ingleses, que no pueden contenerse de reírse y burlarse de todo lo que les parece extraño.”
“Fui a la iglesia por la mañana y vi allí una boda en la iglesia, cosa que no había visto en mucho tiempo; los jóvenes tan alegres el uno con el otro, y es extraño ver qué deleite tenemos los casados de ver a estos pobres tontos atraídos a nuestra condición, cada hombre y mujer mirándolos y sonriéndoles.”
“La verdad es que me doy un poco más de placer, sabiendo que esta es la edad apropiada de mi vida para hacerlo; y por mi observación, la mayoría de los hombres que prosperan en el mundo olvidan darse gusto mientras están adquiriendo su patrimonio, y lo reservan hasta haberlo conseguido, y entonces es demasiado tarde para disfrutarlo con placer.”