“Ni ángel, ni arcángel, ni siquiera el Señor mismo (que solo puede decir 'Yo estoy con vosotros') pueden, cuando hemos pecado, liberarnos, a menos que llevemos con nosotros el arrepentimiento.”
Obispo de Milán y padre de la Iglesia, influyó decisivamente en la teología cristiana occidental, defendió la autonomía de la Iglesia frente al poder imperial y dejó huella en la liturgia y la música sacra.
340 – 397
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Significado
Condición del arrepentimiento
Sostiene que la respuesta humana es indispensable para que la culpa quede disuelta: ninguna ayuda externa, por grande que sea, sustituye la conversión interior. La idea subraya que la presencia divina acompaña, pero no anula la libertad; la liberación moral exige traer consigo un arrepentimiento genuino, activo y consciente. Ese peso de la responsabilidad personal convierte al perdón en un proceso participativo, no en una dádiva unilateral.Perspectiva patrística y consecuencias prácticas
Desde la mirada de Ambrosio de Milán se inscribe en la tradición patrística que valora la penitencia y la disciplina eclesial. Imagina la gracia como cooperadora, no como factor que elimina la voluntad humana. En la práctica, esto reclama humildad, autenticidad y actos concretos de reparación: la comunidad y los ministros pueden orientar y acompañar, pero no pueden sustituir la decisión íntima del pecador. La implicación ética es sencilla y exigente: ser acompañado no equivale a ser reemplazado.Frases relacionadas
“Las acciones correctas para el futuro son la mejor disculpa de las equivocaciones del pasado”
“Dios, que te creó sin ti, no te salvará sin ti.”
“Perdona siempre a los demás, nunca a ti mismo.”
“Dios no quiere hacerlo todo, para no quitaros el libre albedrío y aquella parte de la gloria que os corresponde.”
Más frases de Saint Ambrose
“No debemos solo celar el espacio de la Iglesia, sino también el interior de la casa de Dios en nosotros; para que no se convierta en casa de comercio o en cueva de ladrones.”
“Si estás en Roma, vive a la manera romana; si estás en otro lugar, vive como se vive allí.”
“La muerte es puerto de paz para los justos, pero se considera naufragio para los impíos.”
“No es la muerte, pues, lo que resulta gravoso, sino el temor a la muerte.”
“No fue por la dialéctica que agradó a Dios salvar a su pueblo.”