“Dejaré un nombre execrado por todo monopolista... pero puede que, a veces, sea recordado con expresiones de buena voluntad en las moradas de aquellos cuyo destino es trabajar y ganarse el pan cotidiano con el sudor de su frente, cuando repongan sus fuerzas agotadas con abundante alimento exento de impuestos, más dulce porque ya no estará teñido por un sentimiento de injusticia.”

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Significado

Un costo personal por el bien público

Peel se coloca en la tesitura de quien sacrifica apoyo de las élites para favorecer a la mayoría. Anticipa el rencor de los beneficiarios del proteccionismo al desmantelar privilegios que encarecen el alimento, y acepta quedarse con una reputación despreciada por esos sectores. El trasfondo histórico remite a la derogación de las Leyes del Maíz en la Inglaterra de 1846, cuando un político conservador apostó por el libre comercio y rompió con su propio partido.

Memoria, justicia fiscal y dignidad obrera

La recompensa moral que imagina es simple y concreta: que los trabajadores, al encontrar comida más abundante y sin cargas injustas, recuerden su gesto con afecto. Hay aquí una afirmación sobre la política pública como acto de reparación económica y ética: reducir tributos que gravan lo esencial no solo aumenta el bienestar material, también restaura la dignidad de quien vive del trabajo cotidiano. La frase plantea la tensión entre intereses concentrados y bienestar colectivo, y subraya que las decisiones impopulares frente a los poderosos pueden legar gratitud a quienes realmente sostienen la sociedad.

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