“Era un mundo podrido, lleno de traición y maldad, y tenías que estar alerta todo el tiempo, listo para combatir, burlar, superar y engañar a los demás. Archie respaldaba el graffiti que había visto una vez garabateado en un muro del centro: «Haz a los demás lo que quieras, y luego piérdete».”
Robert Cormier fue un escritor estadounidense de literatura juvenil que exploró con realismo los conflictos de los jóvenes; trabajó como reportero y columnista durante treinta años y comenzó en la radio antes de dedicarse por completo a la novela tras el éxito de La Guerra del Chocolate. Vivió en Leominster, Massachusetts, donde formó su familia.
1925 – 2000
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Significado
El credo de la supervivencia urbana
La voz que condensa desesperanza propone una moral de supervivencia: estar siempre alerta, listo para pelear, burlar o traicionar. Ese código del muro resume una estrategia fría y utilitaria, donde las relaciones se reducen a maniobras tácticas y el afecto queda desplazado por la conveniencia. Archie apoya una consigna que sugiere actuar sobre los demás según el propio interés y desaparecer sin vínculos, una ética de transacción y anonimato.Ecos y consecuencias en la experiencia juvenil
Situada en la narrativa juvenil de Cormier, esa postura refleja desconfianza, trauma y el aprendizaje de la violencia emocional. Como imagen, sirve tanto de crítica como de diagnóstico: normaliza la explotación y disuelve la confianza, al tiempo que revela el precio psicológico de sobrevivir así. Adoptar ese comportamiento perpetúa aislamiento y corroe cualquier posibilidad de comunidad; leerlo con atención obliga a interrogar cómo se forman esos códigos y qué alternativas éticas pueden reconstituir lazos rotos.Frases relacionadas
“Las mujeres son como el cocodrilo: para atrapar al hombre, lloran, y después le devoran.”
“Siempre he dicho que es interesante ver a demonios y ángeles llorar cuando quieren apuñalar por la espalda. Me gusta esa mezcla.”
“Los perros nunca me muerden. Solo los humanos.”
“La bestialidad es un mal menor que la perversidad, pero es más temible.”
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