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Significado
Despedida maltratada
Cuando se desprecia el bien, este no se desvanece indiferente sino ofendido; se va con rencor, como algo que fue herido y no quiere volver. La imagen sugiere que la bondad tiene memoria y dignidad: si regresa, lo hace como una visita rara y luminosa, casi extranjera, más parecida a un don que a un derecho. Hay en esa comparación una advertencia sobre las consecuencias de la frialdad moral: el rechazo sistemático erosiona la cercanía y transforma lo habitual en excepción.Raíz y alcance
Robert Blair escribe desde la sensibilidad moral y religiosa del siglo XVIII, en poemas que meditan sobre la muerte y la conciencia. En ese marco, la frase funciona tanto como elegía como sermón: habla de pérdida, remordimiento y de una gracia que puede reanudarse pero ya no con la naturalidad primera. La implicación práctica es clara y austera: la ética cotidiana no es indiferente; su abandono cambia para siempre la disponibilidad de consuelo y belleza. Mantener la atención moral es mantener abiertas las puertas de lo bueno.Frases relacionadas
“Las lágrimas que no se lloran, ¿esperan en pequeños lagos? ¿o serán ríos invisibles que corren hacia la tristeza?”
“No hay mayor dolor que recordar los tiempos felices desde la miseria.”
“¿Por qué volvéis a la memoria mía, tristes recuerdos del placer perdido...?”
“Allí donde la toques, la memoria duele.”
Más frases de Robert Blair
“La tumba, cosa temible: los hombres se estremecen cuando eres nombrada; la Naturaleza, horrorizada, sacude su acostumbrada firmeza.”
“¡Amistad! ¡misterioso cemento del alma! ¡Dulzura de la vida y soldadura de la sociedad!”
“De los goces idos, que no han de volver: ¡cuán doloroso es el recuerdo!”
“Pero si hay un más allá —y lo hay— la conciencia, sin ser influida y dejada hablar, dice a cada hombre: entonces debe ser terrible morir; más horrendo aún es morir por propia mano.”
“Nuestro tiempo está fijado, y todos nuestros días están contados; cuánto duren, no lo sabemos: esto sí sabemos, el deber exige que aguardemos con calma el llamado, ni atrevámonos a movernos hasta que el Cielo nos dé permiso.”