“Nunca hubo un hombre de profunda piedad que no haya sido llevado a extremos — que no haya sido puesto en el fuego — que no haya aprendido a decir: «Aunque él me mate, en él confiaré.»”

Richard Cecil
Richard Cecil

Richard Cecil fue un clérigo inglés conocido por su influencia en la vida religiosa y espiritual de su época; sus escritos y enseñanzas mostraron un marcado compromiso con la fe y la moral.

1748 – 1810

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Significado

Fe puesta a prueba

La afirmación describe una devoción que se confirma en la adversidad: la verdadera piedad pasa por experiencias que la ponen al límite y, aun así, mantiene una entrega incondicional. Ese creer se expresa como una confianza que persiste frente al peligro y la pérdida, aceptar incluso la posibilidad de ser destruido sin renunciar a la relación con lo transcendente. Es una imagen de lealtad que transforma el sufrimiento en medida de la fe, más que en su refutación.

Horizonte histórico y moral

En el contexto evangélico inglés del que proviene la voz, la idea alude tanto a mártires como a fieles comunes sometidos a pruebas. Implica consecuencias prácticas: la piedad puede forjar resistencia y humildad, pero también exige discernimiento, porque la fidelidad absoluta corre el riesgo de justificar obediencias dañinas si carece de juicio crítico. Así, la máxima plantea una virtud difícil y ambivalente, que exige valor y prudencia a la vez.

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