“Sé que el misterio en las obras de Dios no es más que otro nombre de mi ignorancia. Por tanto, en el momento en que me humillo, todo queda bien.”
Richard Cecil fue un clérigo inglés conocido por su influencia en la vida religiosa y espiritual de su época; sus escritos y enseñanzas mostraron un marcado compromiso con la fe y la moral.
1748 – 1810
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Significado
Sobre la ignorancia y el misterio
Al identificar el misterio divino con la propia ignorancia, se reconoce un límite humano frente a lo trascendente. La frase funciona como confesión: admitir que no se sabe desmonta pretensiones de certeza y transforma la relación con la fe en una experiencia de finitud intelectual. Desde ahí, la actitud cambia: la curiosidad ansiosa cede espacio a una disposición de humildad que no anula el pensamiento, sino que lo enmarca.Contexto y efectos prácticos
Cecil, predicador anglicano de finales del siglo XVIII y comienzos del XIX, escribía desde una piedad que valoraba la introspección y la conversión interior. Entender que la propia humillación interior "arregla" las cosas significa aceptar límites para aliviar la inquietud moral y existencial. Las implicaciones son prácticas: reconocer la ignorancia disminuye el orgullo, facilita el diálogo y orienta la vida religiosa hacia la responsabilidad y el servicio más que hacia la afirmación orgullosa de certeza.Frases relacionadas
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“Los deberes son nuestros; los acontecimientos son de Dios.”
“La soledad nos muestra lo que debería ser; la sociedad nos muestra lo que somos.”
“Cada hombre tendrá su propio criterio al formar su juicio de los demás. Yo dependo mucho del efecto de la aflicción. Considero cómo sale un hombre del horno; el oro puede estar un mes en el horno sin perder un grano.”
“Las más grandiosas operaciones, tanto en la naturaleza como en la gracia, son las más silenciosas e imperceptibles.”
“He observado a menudo que un hombre entusiasta y torpe hace más por el mundo que un sabio frío.”