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Significado
El anhelo más allá de lo material
Descartes plantea una verdad antropológica fundamental: incluso las personas más apegadas a la satisfacción sensorial experimentan momentos de aspiración por algo superior. Esta observación toca la naturaleza humana en su contradicción más profunda. Nuestro cuerpo nos arrastra hacia lo inmediato, lo tangible, lo placentero. Pero simultáneamente, algo en nosotros se rebela contra esa reducción y busca trascendencia.
Contexto y alcance
El filósofo escribe desde su visión dualista: la mente existe en permanente tensión con la materia. No considera esto un fracaso moral, sino una evidencia de que la consciencia humana posee una dimensión que sobrepasa los apetitos corporales. Ese "bien mayor" puede ser la verdad, la virtud, el significado o la conexión espiritual.
Lo que permanece válido hoy
La idea conserva peso en un mundo saturado de estímulos sensoriales. Incluso quienes persiguen consumo constante sienten, en momentos lucidos, que falta algo sustancial. Ese vacío después del placer inmediato confirma lo que Descartes intuía: el ser humano no se conforma completamente con lo que puede tocar.
Frases relacionadas
“La envidia es mil veces más terrible que el hambre, porque es hambre espiritual.”
“A un alma se le mide por la amplitud de sus deseos, del mismo modo que se juzga de antemano una catedral por la altura de sus torres.”
“La agonía física, biológica, natural, de un cuerpo por hambre, sed o frío, dura poco, muy poco, pero la agonía del alma insatisfecha dura toda la vida.”
“Así decía el hierro al imán: te odio porque me atraes sin que poseas fuerza suficiente para unirme a ti”
Más frases de Rene Descartes
“Para mejorar nuestro conocimiento debemos aprender menos y contemplar más”
“Es prudente no fiarse por entero de quienes nos han engañado una vez.”
“Daría todo lo que sé, por la mitad de lo que ignoro.”
“Dos cosas contribuyen a avanzar: ir más deprisa que los otros o ir por el buen camino.”
“Vivir sin filosofar es, propiamente, tener los ojos cerrados, sin tratar de abrirlos jamás.”